Redacción.
Con Esclava de mí, Rafael Ballesteros regresa a la narrativa con una obra luminosa y profundamente perturbadora, un viaje íntimo al corazón del deseo, la culpa y la identidad femenina en la España de la inmediata posguerra. La novela, escrita con una prosa de aliento poético y una sensibilidad excepcional, se adentra en la vida de una joven que lucha por afirmarse en un mundo que insiste en negarle cuerpo, voz y voluntad.

Desde las primeras páginas, Ballesteros construye un monólogo interior poderoso, casi hipnótico, donde la protagonista se reconoce a sí misma en sus sueños, en sus silencios y en ese deseo que la sociedad pretende sofocar. La cita que abre la novela —una declaración de identidad que se afirma en lo oculto— marca el tono de un relato que explora la tensión entre la obediencia impuesta y la libertad íntima. La protagonista vive rodeada de figuras masculinas que intentan moldearla: el padre rígido, el confesor que predica el silencio, el profesor atolondrado, el joven carnicero que despierta su curiosidad. Todos proyectan sobre ella expectativas, normas y temores. Pero bajo esa apariencia de docilidad, late una fuerza indomable.
Ballesteros retrata con precisión la atmósfera opresiva de la posguerra, un tiempo en el que incluso los hombres tenían dificultades para definirse, y donde las mujeres quedaban relegadas a la invisibilidad. En ese contexto, la protagonista emprende un proceso de autoconocimiento que es a la vez sensual, desafiante y profundamente humano. Su despertar sexual no se presenta como un escándalo, sino como un acto de afirmación vital, una conquista silenciosa de su propio territorio interior.
La novela destaca por su capacidad para convertir lo íntimo en universal. La voz narrativa —intensa, contradictoria, luminosa— se convierte en el verdadero motor del libro. Ballesteros logra que el lector se adentre en la mente de la protagonista, que sienta su lucha entre el deber y el deseo, entre la culpa heredada y la libertad anhelada. Cada página está impregnada de una poesía que no adorna, sino que revela: la belleza de lo prohibido, la fragilidad de lo oculto, la fuerza de lo que se resiste a ser silenciado.
Esclava de mí es una novela valiente y necesaria, una reflexión sobre la construcción de la identidad en un tiempo que negaba cualquier forma de autonomía femenina. Con esta obra, Rafael Ballesteros reafirma su lugar como una de las voces más singulares y poéticas de la narrativa española contemporánea.

