Redacción.
La llegada de esta edición de lujo de ‘Orgullo y prejuicio’ supone una celebración literaria a la altura de una de las novelas más influyentes y perdurables de la literatura universal. Con la traducción de José Jordán de Urriés revisada y actualizada, el texto adquiere una nueva vitalidad que permite al lector contemporáneo adentrarse en la obra de Jane Austen con una claridad, elegancia y fidelidad admirables, respetando el espíritu original sin perder fluidez ni modernidad.

Publicada originalmente en 1813, ‘Orgullo y prejuicio’ no solo marcó un antes y un después en la narrativa inglesa, sino que consolidó la novela como un género capaz de analizar con profundidad las tensiones sociales, emocionales y morales de su tiempo. Austen construye un impecable cuadro de costumbres de la Inglaterra del siglo XIX, donde el matrimonio, lejos de ser únicamente una cuestión sentimental, aparece como una necesidad económica y social, especialmente opresiva para las mujeres. La autora disecciona este sistema con una ironía sutil, inteligente y afilada, que sigue resultando tan eficaz hoy como hace más de dos siglos.
Uno de los grandes logros de la novela reside en sus personajes, dotados de una complejidad psicológica sorprendente. Elizabeth Bennet se erige como una heroína moderna, ingeniosa, crítica y dueña de una voz propia poco habitual en su época, mientras que el señor Darcy encarna una evolución emocional que desmonta prejuicios y desafía apariencias. A su alrededor, Austen despliega un elenco memorable que refleja con precisión las obsesiones, hipocresías y aspiraciones de la sociedad decimonónica.
Resulta especialmente conmovedor recordar que Jane Austen jamás vio su nombre impreso en la cubierta de sus obras, una paradoja que intensifica el impacto de su legado. Leer hoy ‘Orgullo y prejuicio’ es constatar la vigencia de su mirada, la modernidad de su enfoque narrativo y la extraordinaria lucidez con la que retrató un mundo limitado para las mujeres, pero lleno de matices humanos.
Esta edición de lujo no solo realza el valor literario de la obra, sino que invita a redescubrir una novela que sigue dialogando con el presente, confirmando por qué ‘Orgullo y prejuicio’ continúa siendo una cumbre narrativa y un placer de lectura insustituible.

