Por Pilar Martínez Manzanares.
‘Nos falta un muerto’ es una novela que atrapa desde su premisa y confirma su potencia a medida que avanza, combinando con notable acierto el retrato íntimo del duelo con una intriga contemporánea marcada por la tecnología. Iván de Cristóbal construye una historia inquietante y profundamente emocional que invita al lector a preguntarse hasta qué punto estamos preparados para despedirnos de quienes amamos… y si alguna vez lo hacemos del todo.

La pérdida de Sara deja a Bruno suspendido en un limbo emocional reconocible y dolorosamente honesto. El autor describe con sensibilidad ese estado en el que el mundo continúa girando mientras todo por dentro se ha detenido. Las rutinas vacías, los consejos bienintencionados pero inútiles, el silencio que invade los espacios compartidos: todo está narrado con una naturalidad que conecta de inmediato con el lector. Bruno no busca grandes respuestas ni lecciones de vida; solo intenta sobrevivir al vacío, y en esa sencillez radica gran parte de la fuerza de la novela.
El giro narrativo que introduce el mensaje de WhatsApp de Sara es tan perturbador como sugerente. Lejos de limitarse a un recurso efectista, De Cristóbal lo utiliza para abrir una reflexión mucho más profunda sobre la memoria, la culpa, las palabras no dichas y la manera en que la tecnología ha transformado nuestra relación con la ausencia. El teléfono móvil se convierte en un objeto cargado de simbolismo, un puente entre lo real y lo imposible, entre lo que fue y lo que aún duele.
La novela destaca también por su equilibrio tonal. El autor sabe alternar momentos de humor sutil con escenas de creciente inquietud, sin romper nunca la coherencia emocional del relato. Los giros están bien medidos y mantienen la tensión, pero siempre al servicio de los personajes y de su evolución interior. El misterio no eclipsa el duelo; lo acompaña y lo amplifica.
‘Nos falta un muerto’ es, en definitiva, una lectura adictiva y conmovedora, que se lee con la urgencia del thriller y se recuerda por su humanidad. Iván de Cristóbal firma una obra inteligente y tierna que demuestra que el verdadero enigma no es la muerte, sino todo aquello que dejamos pendiente con quienes amamos. Una novela que inquieta, emociona y deja poso mucho después de cerrar la última página.

