Horacio Otheguy Riveira.
Hombres tontorrones a quienes las chicas los llevan de calle: un cliché de comedia muy efectivo. Tan transitado en España como el comentario de Fernando Esteso -cuando sus grandes éxitos de los años 80-: «No entiendo por qué llaman machistas a estas comedias, cuando son las chicas las que hacen lo que quieren con hombres francamente bobos».
Esteso-Pajares y otros cómicos de la época resultan fáciles de recordar, ya que el humor que se practica en esta versión teatral tira de aquellos recursos y los rebajan un poco-bastante con el uso de tacos que en aquel tiempo no se usaban nunca para provocar la risa. También la función decae con una breve parodia de Yerma: zafia, fuera de lugar.
Dicho esto, esta versión se la juega con un humor directo salpicado de tiernas broncas, celos adolescentes y buenas travesuras donde el deseo sexual toma carrerilla y se asienta en la imperiosa necesidad de satisfacerlo. Y por ese camino, intérpretes y director consiguen el ritmo imprescindible para que este musical con canciones populares logre su objetivo.
Un juego con el que el público disfruta y a menudo participa, sobre todo cuando tras los aplausos finales se mezcla con el elenco para bailar alegremente. Después de todo, se ha divertido con una libertad sexual a todo color en la que reina el placer sin conflictos, paranoias ni neurosis, pues todos de acuerdo en ir a por todas hacia El otro lado de la cama, si lo pide el cuerpo.

Actrices y actores muy eficaces en una comedia de enredos de las que ya no se hacen. Y además son muy buenos cantantes. (© Javier Naval).
Del estupendo plantel de comediantes, destaca esta pareja en la segunda parte: buenos personajes que seducen y divierten con renovadas armas a cargo de Mònica Macfer y Ricky Mata. Con ellos, El otro lado de la cama sube notablemente su nivel de comedia desenfadada en la que todo es posible. (© Antonio Castro).
Ellas son Ariana Bruguera, Ana Villar, Nuria Herrero, María Petri y Mónica Macter.
Ellos: Agustín Otón, Ricky Mata y Adrià Olay.
Dirección: Joan Olivé
“Nosotros hemos querido hacer -afirma Olivé- una comedia con canciones. Por eso cada una de ellas está elegida para provocar una broma con lo que está pasando en ese momento en la escena. A veces, comienza a sonar una y por su letra el público ya se ríe encontrando la relación con los personajes. Sobre todo lo que tenemos aquí son actores de comedia capaces de cantar. Ha resultado que todos somos auténticos seguidores de la historia de estas parejas, así que hemos partido de una base muy personal, de nuestros gustos y del trabajo de arreglistas y compositores. Pero el teatro y el cine trabajan en dos códigos distintos. A partir de la película, que estaba muy bien hecha, nosotros nos hemos permitido jugar. Hemos utilizado muchas de las canciones que suenan en la película y hemos introducido alguna nueva”.
Autoría: David Serrano
Dirección musical: Ernest Fuster
Escenografía: David Pizarro, Rober de Arte
Iluminación: Néstor González
Sonido: Néstor González
Vestuario: Anna Comma
Diseño gráfico: Javier Naval
Fotografía: Javier Naval
Producción: Mer Roman (Articulos de conya)


