Por Alberto García-Teresa.

La contraposición entre vida y muerte articula Un mar que nadie mira, el último poemario de Marina Casado (1989). Concretamente, la basculación entre el ansia de vida y la constatación de la muerte conforma el eje de una obra que, a pesar de emplear elementos tradicionales de la expresión lírica doliente (pétalos, ruinas, otoño, lágrimas, lluvia…), recoge un pulido trabajo de contención. En efecto, la autora utiliza un verso sencillo, marcado por la pulcritud y una delicadeza en la dicción con la que amarra precisión y resonancia en poemas, por lo general, breves. De esta manera, las imágenes aparecen plasmadas con espacio, sin apelmazarse, lo cual les permite expandirse y extender su evocación.

Se revela en estas páginas un pálpito y una tensión en la búsqueda de vitalismo que se tornan rebeldía e inconformismo. Sobre la base del tempus fugit, Marina Casado expone la conciencia de la finitud y la explora sin gravedad impostada y sin dejar paso a la melancolía. Así, recoge una resignación lúcida ante la muerte (o el colapso ecosocial; «apocalipsis», en sus palabras): «Si el mundo terminase antes de tiempo (…) / Yo solo volvería a aquel viejo jardín / para esperar despierta / junto al ángel gastado de las cosas que fueron». Por ello, precisamente, Un mar que nadie mira no es un poemario desolado por la tristeza. Es así incluso cuando, desde la experiencia individual, el foco se desplaza a la muerte de un ser (el padre) o de seres cercanos. En ese sentido, la elegía se convierte en un hermoso canto lírico como homenaje, a través del cual la escritora remarca el amor como fuerza motora.

Al respecto, la memoria juega un papel muy relevante en estas composiciones. Igualmente ocurre con los fantasmas. Estos aparecen en un sentido literal (los ausentes) y como símbolo de malos recuerdos, aún lacerantes en el presente. A su vez, la luz también resalta como símbolo recurrente y polisémico en el libro, aunque suele vincularse a aspectos positivos.

Para terminar, se debe señalar que este trabajo obtuvo el 46º Premio Kutxa de Poesía en Castellano, con un jurado formado por Antonio Colinas, Manuel Rico y Raquel Lanseros.

Marina Casado
Un mar que nadie mira
146 páginas
Reino de Cordelia, 2025