Horacio Otheguy Riveira.

La noche que lo cambió todo es una pieza que ejerce con plena conciencia su voluntad de denuncia, y lo hace al margen de un fervor mitinero o de mera crítica, como las que se pueden leer en las columnas de algunos periódicos. Por el contrario, un hombre de teatro con amplia formación en todas las facetas como Jesús Sarmiento ha escrito una pieza ágil, de historias cruzadas -también protagonista-, mientras el eje de la violencia e intento de venganza se desliza en una serie de escenas que reclama acertadamente la atención del espectador.

Una propuesta de eficaz teatro contemporáneo en el que todo circula sin transiciones ni discursos, con la vitalidad de los personajes por delante; hombres que se desean, se aman, o se solidarizan como amigos… cruzándose con la bestialidad de unos homófobos encantados de haberse conocido, empeñados en una grotesca cruzada.

La representación cuenta con un reparto muy bien ensamblado. Todos profesionales con experiencia, moviéndose con ajustada disciplina en un escenario muy limitado, al que la dirección de Wada Muñoz saca excelente partido, tanto en las escenas íntimas como en las más duras, donde las emociones se desarrollan a pie de un público muy cercano.

TALENTO Y COMPROMISO

El complejo mecanismo fluye con natural rigor escénico a través de una sucesión de cuadros por donde el humor se cuela, también naturalmente. La tragedia sigue los pasos de Samuel sin que él perciba ninguna anomalía en su cotidiano deambular entre compañeros, amigos, amantes, hasta La noche que lo cambió todo, víctima él y su pareja de un ensañamiento brutal. Hasta llegar a un epílogo conmovedor, pues se proyectan fotografías de jóvenes y adultos asesinados de diferentes maneras en diversos países: un desfile de imágenes que llegan con rotundidad al espectador, al que, sin embargo, se le emplaza a ejercer un leal compañerismo para que la noche de la función sea, también, La noche que lo cambió todo.

La libertad sexual afecta a sectores conservadores, en muchos casos con personajes públicos en doble vida, como cuando la derecha se opuso al divorcio -y en cuanto salió la ley, allá que fueron bastantes soldados de los presuntos principios católicos- y otro tanto con las bodas igualitarias integrando las manifestaciones ultracatólicas porque «El matrimonio homosexual es una amenaza para el futuro de la humanidad” (dixit el arzobispo Cañizares en unión de las derechas). Con el tiempo aceptaron las nuevas reglas de juego y sembraron de nuevos matrimonios sin vergüenza alguna.

A este panorama se han añadido sectores de ultraderecha. Pero, lo que viene a decir este espectáculo -que no menciona aspecto alguno de la realidad política- es que ninguna lucha, ningún voto de justicia, son echados a la cuneta de la historia.

Peldaño a peldaño, momento a momento, el ejercicio de solidaridad ha de sobreponerse a cualquier violencia irracional frente al vive como quieras, «que puedo estar en desacuerdo, pero siempre defenderé tu opción de vida».

Jesús Sarmiento, autor valioso y protagonista que aporta una gran calidad dramática en el proceso de un hombre que vive, ama, sufre y se empeña en hacer justicia con sus manos.

 

Violencia feroz contra un muchacho (Javier Ruesga).

 

Una planificada venganza contra el principal agresor (Jesús Sarmiento-Dani Tomás): en todos los casos los actores se desempeñan muy dúctiles, en unos enfrentamientos medidos con precisión coreográfica.

 

Visitando a un amigo gravemente enfermo: una escena entre Jesús Sarmiento y Pablo Vélez donde con un tono tragicómico, propio del genuino humor gay, logran notable emoción.

 

Una denuncia entre policías que toman poco menos que a cachondeo el ataque a una pareja de hombres que se besan: «Pero bueno, a quién se le ocurre hacer eso en esa zona, haber ido a Chueca o a Lavapiés».- «A mí no se me ocurriría besar a mi novia al salir de misa».

 

 

Intérpretes: Jesús Sarmiento, Jose Carpe, Dani Tomás, Pablo Vélez, Mariano Andrés, Javier Ruesga

Texto: Jesús Sarmiento

Dirección y Diseño de Producción: Wada Muñoz

Sonido e iluminación: Andrea Hissayni

Música: Miguel Morenza

Producción: Teatro Sin Red

PRÓXIMAS FUNCIONES: sábado 9 de mayo a las 22:00 h.; el domingo 24 de mayo a las 20:00 h. en Salto Escénico (Calle Granada, 10 – Metro Menéndez Pelayo).