Por David Farré /
Estas últimas semanas, suenan en mi cabeza las estrofas de una canción, un tema maravilloso cuya letra cada día me aporta nuevo, una letra mágica:
“Que las noches con sus lunas
y las lunas con sus huesos
nos secuestren a los dos…
Que las lluvias y los soles
y las hojas en el suelo
nos encuentren a los dos…
Que los años y el presente
nos sorprendan a los dos…”
El Sant Jordi Club de Barcelona se convirtió en una máquina del tiempo emocional para celebrar los 35 años de trayectoria del gallego Iván Ferreiro. La gira Hoy x Ayer aterrizó en la ciudad condal de la mano del GuitarBCN y la promotora TheProject con un concierto concebido como un viaje sentimental desde los días de Los Piratas hasta la madurez luminosa de su carrera en solitario, reuniendo varias generaciones de seguidores alrededor de canciones que forman parte de la memoria colectiva del pop-rock español.
Desde el inicio quedó claro que no se trataba de un concierto nostálgico al uso. Ferreiro apareció dispuesto a reconciliar pasado y presente, alternando la fragilidad de sus baladas con la electricidad emocional de los himnos que marcaron los años noventa y dos mil. El repertorio fue avanzando con naturalidad entre clásicos de Los Piratas y piezas fundamentales de su discografía en solitario, en un formato más cercano y centrado en las canciones, tal y como había prometido el propio artista al presentar la gira.
La setlist funcionó como una autobiografía cantada. Sonaron inevitables como “Años 80”, convertida ya en un himno generacional, “El equilibrio es imposible”, “Turnedo”, “Perderme contigo”, “M”, “SPNB” y “Pájaro azul”, además de temas recientes de Trinchera Pop que demostraron que Ferreiro sigue escribiendo desde un lugar creativo plenamente vigente. Cada canción parecía activar una memoria distinta entre el público: abrazos en las primeras filas, coros multitudinarios y esa agradable sensación de estar compartiendo algo íntimo entre miles de personas.
Uno de los momentazos de la noche llegó con la aparición sorpresa de Santi Balmes. El líder de Love of Lesbian subió al escenario para compartir micrófono con Ferreiro en una interpretación cargada de complicidad y afecto mutuo de “El equilibrio es imposible”, desatando una de las mayores ovaciones del concierto. La conexión entre ambos, visible en cada mirada y en cada frase compartida, convirtió el tema en una celebración colectiva de toda una generación del indie español.
La banda que acompaña a Ferreiro —con Ricky Falkner, Xavi Molero, Pablo Novoa y Amaro Ferreiro entre otros músicos habituales— dotó a las canciones de un nuevo peso escénico. Momentos de explosión eléctrica y otros casi confesionales, especialmente cuando el gallego se quedó prácticamente solo frente al piano, dejando que las letras respiraran sobre el silencio, interpretando “Insurrección” de El Último de la Fila.
Más que una revisión de éxitos, Hoy x Ayer se reveló como un ejercicio de memoria emocional. A sus 35 años de carrera, Iván Ferreiro no parece mirar atrás con nostalgia vacía, sino con la serenidad de quien entiende que sus canciones han acompañado la vida de mucha gente durante décadas. Y en Barcelona, durante más de dos horas, quedó claro que siguen haciéndolo y el público que colgó el sold out también lo entiende así, viajando hacia ese día en que escuchó su tema por primera vez.
Para quienes no conozcan a que canción pertenece la estrofa inicial es “El dormilón”, no dejéis de escucharla y deslizaros con los ojos cerrados en cada uno de los paisajes descritos.





