Horacio Otheguy Riveira.

Cuerpos en un espacio libres y confusos, apasionados y solitarios, amorosos y envenenados: en dos actos muy distintos, el coreógrafo plasma universos mágicos donde los bailarines salen de sí mismos, se buscan, y acaban encontrándose en lo más íntimo de su ser, apoyados también en palabras. Un texto del mismo coreógrafo que abunda en imágenes dulces e implacables, así en Loca (dos mujeres y un hombre) y La Lunares (un hombre que siempre se ha sentido mujer).

Plasticidad y emoción singular con música original que aporta misterio con lejanía flamenca y algunos acordes que vienen de más lejos, quizás de la envolvente música turca. De cualquier manera, lo que importa es la totalidad del encuentro. Un espectáculo que rinde tributo al teatro y la danza contemporánea de manera fluida, magistral.

En Loca: me quedo con las tres figuras que se unen y separan una y otra vez -el texto apenas se escucha, a pesar de los micrófonos, un balbuceo con palabras sueltas que pude unir libremente a la espléndida interpretación de los bailarines: Ariadna Llussà, Deivid Barrera y Úrsula Mercado

 

Es en La Lunares, con un solo de David Barrera, donde el pasado imaginado espléndido emigra hacia un presente decadente. Vejez y felices recuerdos, la mortandad que llega despacio,  acariciante a lomos de una tristeza que se resiste en los brazos de una soledad poblada de fantásticos fantasmas.

 

 

La Lunares es un hombre que se gusta en femenino, uno que fue diosa, y que al grito de Maricón! respondía, Maricón no, La Lunares. De su Sevilla donde nació, crece el lenguaje simpático, alegre, característico, con el que se enredan los sufrimientos hasta desaparecer por mal vistos, por hijos de un desaliento que no se quiere para nada.

Nuevamente, la Compañía Cienfuegos Danza ofrece una representación formidable con la que Cuarta Pared cierra su temporada 2025-2026.

 

 

Emigradas cuenta el viaje íntimo y universal del cuerpo migrante. Un cuerpo-archivo que reflexiona, recuerda, hereda, se deshereda, muta, llega a nuevos territorios, entregándose al testimonio en una interminable tensión entre pertenecer y permanecer. Frente a la opresión y los prejuicios adquiridos, el cuerpo migrante se afirma a sí mismo con el lenguaje de la libertad: una coreografía entre cuerpo, gesto, y palabra; un sistema de comunicación vulnerable que permite al espectador ir más allá de toda explicación. Porque los procesos migratorios no se explican: se habitan. Todo lo que es habitado tiene derecho a ser reinventado. Yoshua Cienfuegos nos ofrece “la reinvención como única vía para habitar el presente.”

CIENFUEGOS DANZA
Dirección, coreografía y textos: Yoshua Cienfuegos
Música original: Giuliano Parisi
Intérpretes:
Loca: Ariadna Llussà, Deivid Barrera y Úrsula Mercado
La Lunares: Deivid Barrera
Diseño y realización espacio escénico: Germán Gundín
Diseño de vestuario: Yoshua Cienfuegos
Concepción de vestuario: Fausto y Ferrás Diseño
Producción: Jesús Mascarós
Con la colaboración de: IVC Generalitat Valenciana – Estancias Coreográficas

DOS FUNCIONES EN CUARTA PARED: VIERNES 29 Y SÁBADO 30, 20.30 HORAS