UN LUGAR EN EL MUNDO SEMIÓTICO
Por Anna Aguilar-Amat
Todos los lugares es un libro que habla del amor y del lenguaje poético; de cómo las connotaciones de las palabras atraviesan territorios, tiempos e idiomas. Los poemas dialogan con Federico García Lorca, Abai Kunabayev, Marina Tsvietáieva o Raquel Bluvstein, entre otros muchos; no desde la cita erudita, sino invocados por un sentimiento que a todos nos vincula. Este mensaje recorre todo el poemario: más allá de culturas e idiomas, está el hecho de encontrar cómo son nuestras propias redes y las redes colectivas.
Como dice la autora en una nota al final del poemario, hay un gusto por lo breve, con voluntad de «descanso» ante la inmensa connotación de las palabras. Con esta brevedad, López Ripoll consigue ligereza y el poemario se lee seguido, como un cóctel de trago corto. Sin duda, aquí es cierta la máxima de Baltasar Gracián sobre «lo bueno, si breve, dos veces bueno».
Hay en los versos de Todos los lugares la contemporaneidad de la poesía, hay dudas y hay provocación emocional. Decía Rainer María Rilke en Cartas a un joven poeta: «Tenga paciencia con todo lo que no está resuelto en su corazón; intente amar las preguntas mismas, como cuartos cerrados y libros escritos en un idioma extraño. (…) Viva usted ahora las preguntas. Quizá luego, poco a poco, sin darse cuenta, vivirá un día lejano entrando en la respuesta». Frente a la rotundidad, las preguntas.
Este poemario nos muestra el valor de las preguntas y de las interconexiones, como si la verdadera vida estuviera en los encuentros. Cito unos versos del poema l’inconnu:
¿cómo te llamas?
y entonces
nos quedamos uno junto al otro
desde donde ahora te escribo estas líneas
ojalá muchos días más
El encuentro continuo con uno mismo, con el otro y con el mundo. El otro viene a llenar vacíos en nosotros que nunca nos completan del todo. Y mejor así, porque de este modo continuamos deseando, amando, viviendo la vida verdadera. Como dijo Martin Buber en Yo y tú (1923), «Toda vida verdadera es encuentro». Este poemario llega para recordárnoslo, con un ritmo hecho de versos cortos sin puntuación y repeticiones que ofrecen una estética y sonoridad muy particular. Cito un fragmento del poema poezja:
había lares
había salinas
había mares
las colinas
había sombras sedas
las sedas alborotadas
las orillas
Puede que la hoja de ruta de la lectura esté en el poema escrever: «quién dijo ir a algún lugar». A veces el lugar es ese no-lugar, esencia de la vida misma. O de la vida y de la muerte, polos del mismo movimiento. La autora, en el poema fjaka, nos dice:
una estrella apareció
su deseo
una noche másluego
cosa de estrella
sonrió
se puso las gafas
se las quitó
se las volvió a poner
se las quitóahora estoy
ahora no estoymuy sexi eso
como diciendo
la muerte no viene
y viene
y no viene
El poemario es también una reflexión metapoética. Cito aquí unos versos del poema ola kalá: «¿qué son las palabras? / ¿por qué nos queman / aunque los limoneros / exhalen su fragancia?»
O este otro fragmento del poema dor: «¿escuchas el silencio / de la palabra dor / y me abrazas?»
¿Qué es dor? Es una palabra rumana que significa «anhelo profundo por algo o alguien ausente». Las palabras de otras lenguas que la autora elige para hacer el «eco» de sus poemas son genuinamente fruto de una selección sensitiva, sin requisitos geopolíticos o geolingüísticos: escrever (portugués), ola kalá (griego), inconnu (francés), salam (farsi), süüder (mongol), schönheit (alemán), suudelma (finlandés), love (inglés), cafuné (portugués), ferita (italiano), sayonara (japonés), poezja (polaco), morriña (gallego), erkin (kazajo), drØm (danés), dor (rumano), yin yang (chino), crit (catalán), utopya (hebreo), ortzi-muga (vasco), shunya (sánscrito), fiaka (croata), spasibo (ruso). En el poemario aparece una breve traducción de estas palabras. Tirar de ese hilo es una larga conversación que también parece proponernos la autora.
Todos los lugares es un poemario arriesgado que reivindica el diálogo como encuentro y la imaginación como don de la palabra propia; los poemas, deliciosos en imágenes y ritmo, ofrecen lugares «donde cabe cualquier cosa que lleve a la conciencia algo de nuestras sombras, pero sin esa gravedad tan grave que atormenta».

Todos los lugares
Silvia López Ripoll
Ed. Godall
Barcelona, 2026

