Negro
Destellos de un no color
Alain Badiou
Traducción de Susana Prieto Mori
Siruela
Madrid, 2026
95 páginas
Por Ricardo Martínez Llorca / @rimllorca
El negro es el color del tanatorio y también de la amnesia. Su opuesto sería, entonces, el placer de los sentidos. Aunque esta afirmación contiene, eso sí, un poco de maniqueísmo: el negro es el color de la muerte, y por tanto su opuesto es vivir. La dalia negra, el humor negro, la viuda negra, e incluso la oscuridad como boca de lobo, pueden ser temibles, pero el negro sirve, también, para vestir a alguien con elegancia. Tal vez pueda achacarse que en este caso el tipo llevaría un atuendo aburrido, elegante pero aburrido. Uno podría seguir desarrollando este tipo de ideas durante varias páginas, y esa es, seguramente, la intención de Alain Badiou (Rabat, 1937) en este ensayo sobre ese color, o ese no color si nos atenemos a los colores luz, donde el negro es la ausencia de color. Sin embargo, en la paleta de un pintor la suma chapucera de todos los colores da como resultado el negro. Y así, de nuevo, nos embarcaríamos en disquisiciones, que es la intención, repetimos, de Badiou, completar este ensayo con nuestra experiencia y los datos que hemos recogido a lo largo de nuestra vida.
Al fin y al cabo, Badiou se vale de la suya para escribir, en buen orden, sus impresiones acerca del negro. Observamos que utiliza constantemente proyecciones, impresiones propias acerca del color, lo que él ha aprendido y no oculta. De este modo, lo que se nos revela es una confesión acerca de la construcción del pensamiento, y esa es la parte más sugerente de este libro. Para ello compara constantemente la cultura contemporánea y la sociedad actual con el pasado y entre sí, entre lo que sucede en diferentes geografías. Como no puede ser menos, las páginas recogen buena parte del simbolismo, sobre todo del simbolismo occidental. Debemos advertir aquí que en el idioma original en que está escrito, francés, la palabra que define negro, noir, también se emplea para oscuridad: le noir. Tener eso presente nos ayudará en un par de ocasiones a comprender mejor a lo que se refiere Badiou, porque navega por lo religioso, lo legendario, lo político y hasta un poco por lo sexual, además de comentar lo que supone este color en ciertos escritores.
Y luego está todo lo referido al racismo, al humanismo y a la siempre vigilante idea de igualdad, esa que es como el horizonte: a medida que uno cree acercarse a ella, vuelve a alejarse sin remedio. Negro. Destellos de un no color es un libro diletante y ecléctico, una invitación a pensar, a no dejar de poner en marcha esos mecanismos de análisis, aunque sea en cosas no relevantes, que serán los que nos pongan a resguardo cuando tengamos que afrontar los capítulos más atronadores de nuestros días. Negro puede ser el color de la corbata, pero también el motivo para comenzar una redada esclavista.


