Horacio Otheguy Riveira.

Sucedió en la Sala de la Princesa, la pequeña del María Guerrero; reducción de butacas, hombres en vaivén de machirulos, buenazos y casados sedientos de alquilar una fantasía en do mayor con whisky y toque de condón. No falta el enamoradizo ni el que presume de haber «conocido todos los países, sí, es muy exótico el Utopías, con sus chicas negras, rumanas… colombianas…».

Un texto brillante, dinámico, que invita al lector a montar su propia visión de un mundo del que se habla poco, se bromea demasiado, y se condena sin conocimiento de causa, tanto en el plano de los clientes como de las mujeres que difícilmente entren en el campo de «Las profesionales del sexo», ya que en los burdeles son mayoría de menores o jóvenes provenientes del hambre, la marginación, presa fácil de la sumisión que se prefiere en uno de los negocios más lucrativos del mundo, tras el narcotráfico.

Crítica del espectáculo, en estas mismas páginas, publicada en abril de este años:

MUJERES DE ALQUILER, ¿SOLO SEXO POR HORAS?

… El acierto mayor está en la dramaturgia de Alda Lozano, a su vez única actriz en un elenco de hombres. Un texto basado en hechos reales, interpretado con edificante energía por un grupo de actores cuyo talento hace posible la naturalidad con que se entregan en la  fluida representación de perfiles masculinos muy reconocibles, con su buena dosis de sainete, esperpento y grotesco, perfectamente moldeados en un cóctel sin estridencias, excepto cuando el más joven aparece y desaparece, irrumpiendo al grito de ¡Viene el Putin, viene el Putin!… con alcoholizado vigor (apoyado en una muy efectiva coreografía)…

 

Preciosa edición con imágenes de la puesta en escena. Precio 10 euros. Puedes adquirir las publicaciones del #Dramático AQUÍ, antes y después de las funciones del Teatro María Guerrero y el Teatro Valle-Inclán y en estas librerías. 

 

Risas entre copas, excitaciones de andar por casa esperando el festín de una mujer sumisa…

 

Un nuevo tipo de colonialismo en la explotación sexual internacional.

 

 

El Utopía es un club en el km 5 de la carretera del polígono. Ellos entran y ellas nunca salen. El cuerpo de la nigeriana Niara fue arrojado al mar. Su compañera Alika tiene fuego y cerillas. Solo en las cenizas queda una esperanza invisible. Utopía en llamas es la crónica de una tragedia en veinte secuencias. Es un retrato collage de fantasmas y verdugos. Es una fábula intermitente, a ritmo vertiginoso, entre la crudeza del cinismo y la poesía de la barbarie.