Por Alberto García-Teresa.
Asombro, el primer libro de Rocío Expósito (Badalona, 1984), clarifica con su título el estado del «yo» en sus textos ante el mundo. En efecto, se trata de un pulido poemario de contemplación que se articula principalmente mediante poemas breves que recogen estampas y/o fulguraciones. En ellos, la autora desarrolla descripciones con una delicadeza y una precisión muy llamativas. Plasma paisajes o elementos específicos de la naturaleza, donde no aparecen personas. Estas escenas nos abren a una mirada trascendente, en tanto que se vacía el «yo» y se vuelca en lo que está observando. De esta manera, en lo contemplado se aprecia una plenitud vital porque se reiteran la presencia y el acto del presente, una afirmación de la vida. Con ello, la autora consigue una exaltación de la belleza de lo sencillo, de la naturaleza en su desarrollo sin intervención humana (o, cuando esta existe, se lleva a cabo con sumo respeto).
En algunas piezas, la poeta desenreda reflexiones sobre el sentido de la vida. Mientras coloca la plenitud en el horizonte, trata de recoger la incertidumbre de la existencia. No la ensalza ni la critica necesariamente, solo la aborda y la vincula también con la inminencia de la intensidad de lo que está por llegar. Estos textos se basan en paradojas y ahondan, al mismo tiempo, en el desamparo existencial y en un vitalismo presentista.
Sin embargo, en otra sección del volumen, el «yo» se coloca en el foco para exponerse al tratar relaciones sentimentales. En esos versos, la escritora se centra en analizar y hacer balance de una relación pasada, ya rota, a través de sus posibilidades, deseos y carencias, donde el olvido ejerce su papel de selección.
Expósito construye con mesura metáforas e imágenes de gran resonancia que no acaparan la atención del poema, que no lo atragantan, a pesar de su intensidad: «las horas exhiben / pupilas inmensas». No en vano, se alude al «perfil sobrio del día» como medida y, precisamente, esa sobriedad es una de las características más relevantes de su escritura. En ese sentido, se registra una contención que lleva a la autora a centrarse en muy pocos elementos en cada texto. De ahí que nos hable de la «exacta belleza».
Por todo ello, con este depurado y evocador poemario, Rocío Expósito logra, en su primera obra, un trabajo notable.

Rocío Expósito
Asombro
62 páginas
La Garúa, Barcelona, 2026

