Redacción.- En la breve pero fecundísima trayectoria de Friedrich von Hardenberg (1772-1801), Novalis, el fragmento constituye uno de las prácticas de escritura primordiales: en él, el autor desarrolla sus indagaciones más abismales; con él explora e investiga los confines de lo conocido para dilatarlo, si es posible… hasta el infinito.

La antología bilingüe que acaba de publicar Cypress, titulada Semillas, constituye una aproximación a la obra fragmentaria de Novalis, y selecciona los textos más logrados de Observaciones diversas. Este es el título que le había dado el propio autor a un florilegio destinado a su publicación por parte de la revista Athenäum, pero que vio la luz con el nombre de Polen. Dada la decisión de los editores de que no constara el nombre real del autor, Hardenberg optó por el apodo de Novalis, con el cual ya sería conocido en adelante.
Se trata de una muestra representativa de los distintos registros de la brevedad novalisiana, desde el aforismo clásico hasta el bosquejo filosófico, que pone sobre la mesa la relevancia del autor para la tradición aforística universal, a la altura de Lichtenberg y Schlegel, como poco. Reproducimos aquí algunos de los aforismos que contiene este librito entrañable y fecundo:

 

Buscamos lo absoluto por todas partes, y solo encontramos cosas.

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El engaño se nutre de la verdad; la verdad tiene vida propia.

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Lo más elevado es lo más comprensible; lo más cercano, lo más indispensable.

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La naturaleza es enemiga de las posesiones eternas.

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Tener varios nombres para una sola idea es beneficioso.

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Quien traiciona la verdad, se traiciona a sí mismo.