Horacio Otheguy Riveira.

Tres mujeres que se tienen un afecto especial, demasiado acostumbrado que, de pronto, se abre de sorpresa en sorpresa cuando todo se creía muy aburrido hasta que las invade el placer desmesurado de convertirse en unas tías muy peligrosas. Y con ello avanzan desde la depresión de una a las fantasías apocalípticas de las tres, pasando por conmovedoras ráfagas de ternura.

Las irresponsables, de Javier Daulte, es un portento característico del autor de ¿Estás ahí?, por el que discurre el drama y la comedia por senderos inhóspitos, pedruscos, monte de las ánimas y cuanto se cruce en el camino desbocado de sus personajes. En efecto, a manera de vodevil con sus correrías por un piso prestado tan impoluto como pijo, dos hermanas y una amiga común rompen su monótono juego de frustraciones y se sumergen en otro juego muy distinto en el que el peligro de máxima irresponsabilidad puede llegar a límites alarmantes, y de hecho, llegan al borde del desastre las tres y sus personajes ausentes de los que se habla mucho: el perro Richard y el novio Gus.

Con este material, algunas desdichas del pasado logran apoyar la cabeza en el regazo de la más gamberra y borrar la honda depresión de una de ellas, mientras la más estilizada se harta del estricto orden en que vive «sin nadie que me acaricie la cabeza».

Diálogos muy rítmicos y personajes muy delineados para que Marta Poveda interprete a la más salvaje (no se pierdan la reposición de Historia de una escalera, donde compone un personaje en las antípodas), y a su vez dirija el conjunto: entre todas apuestan por una función que atraviesa las carcajadas con un profundo dolor de ausencia entre lo que se perdió y lo que, probablemente, nunca se tendrá…

Entre ellas existe un pacto silencioso. Un vínculo de amistad donde la lealtad pesa más que el sentido común. El afecto que se profesan las empuja a seguir adelante juntas, incluso cuando todo aconsejaría detenerse. Porque la amistad también consiste en acompañar al otro en sus peores decisiones. Y, de vez en cuando, en sacarle la lengua a la vida. Como directora, me fascinaba acompañar a estas tres mujeres en ese viaje hacia la fragilidad, el desequilibrio y el reencuentro con su propia naturaleza. Descubrir cómo, poco a poco, las certezas se resquebrajan y dejan paso a lo imprevisible, a lo caótico y, quizá por eso mismo, a lo auténtico. Al fin y al cabo, todos hemos fantaseado alguna vez con olvidarnos de las normas durante unas horas. Con hacer aquello que nunca nos atreveríamos a hacer. Y quizá por eso nos reconocemos tanto en estas tres mujeres. Porque, aunque nunca lo admitamos, todos llevamos un irresponsable dentro. Marta Poveda

 

Eva Ugarte, Andy Fernández, Marta Poveda: luminarias de un mundo oscuro en un mar de carcajadas. (Foto: Juan Carlos Arévalo).

 

Tres actrices admirables en personajes desbordados por su propia fiebre de actuar en total libertad… caiga quien caiga. (Foto: gentileza de Antonio Castro)

 

Angy Fernández y Marta Poveda interpretan a hermanas que arrastran lejanos conflictos, y en el fondo, una amistad firme, entre encuentros y desencuentros. Eso sí, con gran colofón al provocar la risa propia del humano descontrol. (Foto: gentileza de Antonio Castro)

 

 

 

 

 

 

 

Autor: Javier Daulte
Dirección: Marta Poveda
Producción ejecutiva: Verteatro
Dirección de producción: Carlos Larrañaga
Diseño de escenografía: Enric Planas, con la colaboración de Bulthaup
Diseño de iluminación: David González
Diseño de vestuario: Pablo Alcándara
Ayudante de dirección: Rocío Peláez
Ayudante de producción: Beatriz Díaz
Dirección técnica: David González y Miriam Vargas
Construcción de escenografía: Mambo Decorados
Comunicación y prensa: La Cultura a Escena – Ángel Galán
Fotografía: Juan Carlos Arévalo
Maquillaje: Noelia Camino (aquíBelleza)
Vídeo y fotografía de escena: Nacho Peña
Diseño gráfico: Hawork Studio
Gerencia y regiduría: Sabela Alvarado
Producción: Verteatro, Smedia, Focus, Bitó Producciones y Secuencia 3