JOSÉ LUIS MUÑOZ

Thriller muy canónico que gira en torno al atentado yihadista de las Ramblas de Barcelona y, sobre todo, a la respuesta de los mossos d’esquadra que abatieron a seis de los terroristas implicados (cinco en Cambrils y uno en los viñedos de Vilafranca del Penedés). Fernando González Molina (Pamplona, 1975) pone en pie una reconstrucción rigurosa, basada en investigaciones reales, y con tres escenarios: la ciudad de Barcelona, que recibe ese golpe terrorífico; la población de Ripoll de donde salieron esos chicos radicalizados que cometieron la masacre y esa rotonda de Cambrils en donde murieron la mayor parte de los terroristas por disparos de un policía novato que quedó traumatizado. Esa estructura coral no le acaba de funcionar al director, porque la historia se dispersa. No se profundiza en, por ejemplo, como unos jóvenes aparentemente integrados en su entorno se radicalizan porque el punto de vista del film de Fernando González Molina es siempre desde la investigación policial que se centra en detener a los responsables antes de que vuelvan a cometer otro atentado. Falta esa pata.

No hay secuencias memorables, porque todo está muy medido en el film. Tampoco se recrea en la matanza, que no se muestra sino las consecuencias (plano cenital de las Ramblas con los cuerpos envueltos en mantas térmicas, revistas por los suelos y la furgoneta asesina con las puertas abiertas y su última víctima bajo las ruedas). Y se pasa de puntillas por el tenso momento político que vivía Cataluña, previo al procés, con dos administraciones claramente enfrentadas hasta para afrontar ese acto terrorista por cuestiones competenciales.

Podría haberse hecho una película más vibrante, y no se ha hecho quizás por la cercanía del suceso y por no herir sensibilidades, pero Cronos como thriller funciona aunque Enric Auquer como jefe del dispositivo antiterrorista no sea muy creíble, como tampoco Diana Gómez como Daniela, la responsable de prensa de la policía autonómica,  y se compense con Pablo Derqui como el mayor Trapero o Mónica López como la desolada jefe de los mossos d’esquadra de Ripoll que no acaba de asimilar que el chico amable que ayudaba a sus vecinos mayores a llevar la compra a sus casas se haya convertido en un yihadista fanático.