
Redacción.- Acaba de reeditarse el libro titulado La naturaleza del sabio (Cypress), en la traducción clásica que realizó Eduardo Ovejero en 1913, donde se reúne el texto de las conferencias que el filósofo alemán Johann Gottlieb Fichte pronunció en la ciudad de Erlangen, en 1805. En ellas apela a todas instancias que, de un modo u otro, están llamadas a participar en la construcción y mejora de la comunidad, entre ellos, los propios gobernantes, ante la evidencia de que aquellos que deben sostener y elevar el nivel general de la sociedad, los “hombres de doctrina” –o “académicos” (gelehrten), mucho mejor que los “sabios” (weisen)–, pueden no estar a la altura de dicha envite.
La naturaleza del sabio constituye un recordatorio de qué es lo que se espera, incluso qué se debe exigir a los detentores del conocimiento en una sociedad auténticamente desarrollada, y en este sentido sigue siendo de plena actualidad. En el libro se pueden encontrar amplias disertaciones sobre la libertad académica, los oradores o los escritores, así como de la dignidad que emana del saber y de las condiciones éticas que se esperan de quienes se consagran a su cultivo. El conjunto resulta estimulante y constituye un acicate para quienes, en pleno siglo XXI, creen que el conocimiento es algo más que una mera técnica al servicio del poder.


