Horacio Otheguy Riveira.
Cuando el teatro se ríe de sí mismo, todo es incomparablemente imposible, y de allí las risas compartidas con excelentes comediantes que rizan el rizo del desastre con acrobacias, mimo y diálogos que a menudo no saben adónde se dirigen.
Es posible que a mucha gente les parezca una fiesta disparatada munida de carcajadas, sin embargo, se trata de una puesta en escena que lleva al extremo cómico, muchos elementos fallidos en obras teatrales formales, más aún en Reino Unido, donde su afición por las tramas criminales no ha logrado evitar tropiezos y gazapos. Menciono a los británicos porque esta obra lo es y porque, precisamente, se mofa y hace bufa de numerosos fallos en, nada menos, que una pieza policiaca.
Aquí todo se derrumba, desde antes que empiece la obra, con el público acomodándose en sus butacas, creyendo que los que están en escena procurando acomodar un anaquel bajo el cuadro de un hermoso perro son técnicos a punto de terminar su trabajo, pero muy pronto se desencadena el sinfín de fallos basados en hechos reales: como el de aquella comedia policiaca donde no funcionó el sonido de la pistola de una primera actriz disparando a un primer actor. La diva volvió a insistir, pero como no sonaba el tiro previsto, lo dijo «Y ahora hago pum y te mato». Y el hombre cae bruscamente.
Todo el mundo creyó que formaba parte del show, que es lo que suele ocurrir, como cuando aquel cómico debía decir, sentado a la mesa: «Doña Carmen este plato está para chuparse los huevos» Cuando el texto era muy distinto: «Doña Carmen, estos huevos están para chuparse lo dedos».
O en una pieza de terror con escenografía muy potente, de cartón piedra por entero, un personaje se arrojaba por una ventana, pero antes de hacerlo, se escuchó el grito que debía ir después. Se arrojó, y el técnico, arrepentido del anterior error, volvió a aplicar el sonoro grito con eco.
Las cosas que pasan y despiezan en esta Función que sale mal son divertidísimas, gracias a las ingente labor de sus actores y dos actrices, que como, temporada tras temporada hay algunas caras nuevas, cada reestreno sorprende como la vez primera. Un ejercicio insólito de comedia absurda, basada libremente en muchos hechos reales.
De un reparto muy bien concentrado ante la cantidad de gags, y no pocas acrobacias, a menudo con peligro físico, he de destacar a Héctor Carballo en el papel de inspector, una creación inspirada en el gran Peter Sellers con su Inspector Clouseau y su rostro impertérrito en medio de la creciente catástrofe. No imita, lo trabaja a su propio estilo, y aun así recordamos en él al maestro británico, único en su interpretación humorística, aunque la despreciaba como cosa menor, lo cual produce mayor diversión in memoriam.
Bienvenida, pues, esta octava temporada de éxito desastroso en cuyo estreno me he reído más que en las anteriores.
CHRIS Héctor Carballo
ROBERT Víctor de las Heras
SANDRA Mai Martín
DENNIS Alfredo Sánchez
ANNIE Aránzazu Zárate
TREVOR Guillermo Sanjuán
MAX Rubén Casteiva
JONATHAN Pablo Sevilla
SWING FEMENINA Luciana De Nicola
SWINGS MASCULINOS Pablo Vélez y
Alex Franconetti
DIRECTOR VERSIÓN ORIGINAL Mark Bell DIRECTOR VERSIÓN ESPAÑOLA Sean Turner
DIRECTOR ASOCIADO David Ottone DIRECTOR RESIDENTE Victor Conde
ESCRITO POR Henry Lewis, Jonathan Sayer y Henry Shields
ADAPTACIÓN Zenón Recalde
DISEÑO DE ESCENOGRAFÍA Nigel Hook
ILUMINACIÓN Ric Mountjoy
VESTUARIO Roberto Surace
DISEÑO DE SONIDO Andy Johnson
FOTOGRAFÍA Javier Naval



