Horacio Otheguy Riveira.

El caballero de Olmedo es una obra maestra -entre muchas otras- en la que Lope de Vega da una vuelta tenebrosa a una relación amorosa, adherida al ferviente amor de quienes nunca podrán llevarlo a cabo, unirse en él para siempre, deseo propio de los jóvenes que rompen amarras.

Laila Ripoll, versión y dirección, bucea en las tinieblas marginales del catolicismo imperante en el siglo XVII y encuentra a un Lope transgresor que da forma y contenido a la presencia inescrutable de presagios, magia, y abandono feroz en las fauces de aquel «Monstruo de ojos verdes» que Shakespeare ideó para su Otelo, cuando los celos alzaban reacciones viscerales y muerte cruel.

El caballero de Olmedo, Don Alonso, es un señorito lanzado, valiente y apuesto que se rinde a un amor a primera vista, desconociendo la hostilidad del otro con que la bella se ha comprometido, impelida por su padre.

Antes de conocerse a través de cartas, se gustan, y lo que se inicia como una brillante comedia de enredo tiernamente sentimental -de la que también ha sido maestro el autor de Los locos de Valencia-, asciende por la empinada cuesta del miedo a que el romance se desmorone, cumpliéndose negros vaticinios. Estos, finalmente, embisten, portadores de  la espada del despechado, que no soporta el abandono de su hermosa muchacha casadera…

Espectáculo total

Un espectáculo de atmósfera inquietante por donde circula el miedo, una que deja el rastro de diversos tonos de comedia. La música aumenta la sensación -con aires cinematográficos- de ir contracorriente hacia un desenlace siempre emocionante, más aún al conocerlo previamente, pues en esta puesta en escena importa sobre todo prestar atención al cómo se llevará  a cabo.

El vestuario ejemplifica una afinada elegancia de clase social adinerada frente a la modestísima presencia del criado Tello y la pícara Fabia. Todo se confabula felizmente bajo una iluminación vitalista, de pronto tenebrosa entre telones y escaso mobiliario. Formidables resiñtam las secuencias de videoescenas, así como una lucha a espada bien coreografiada. Y, desde luego, la notable ejecución de todo el elenco en la creación de cada personaje y ante el verso que vocalizan asesorados por Eva Rufo, quien debutara en 2010 en unas inolvidables «Bizarrías de Belisa», también de Lope.

 

Toni Misó saca muy buen partido del criado Tello: aborda el humor clásico del hombrecillo temeroso ante las ocurrencias de Don Alonso, pero en esta versión crece y domina matices elocuentes. Aquí baila e interpreta y será pieza esencial en el desenlace.

 

El caballero consulta a Fabia, hechicera, celestina, divertida superviviente: gran trabajo de Arantxa Aranguren y Víctor Sáinz, piezas clave de un exaltado romanticismo.

 

Fabia embellece aún más a Inés, ante el inminente encuentro con su enamorado. Elisabet Altube (The Shit Show, El triángulo azul…) expande su talento en situaciones de contraste formidable.

 

El primer beso, prometedor de un largo y sedoso éxtasis.

Abajo, camino de la Feria de Medina, el caballero se encuentra suspendido entre el temor de lo desconocido, escucha las voces que le piden que regrese, que no vaya donde le espera la muerte. Incluso escucha un canto incomprensible que da por hecho su final. Pero sigue adelante.

Minucioso trabajo de Víctor Sáinz (Bitch Coin, La Celestina), aportando una ingenuidad palpable en el descubrimiento del amor y la plena confianza en su fortaleza espiritual y física. Es el hombre que salva la vida de su mayor enemigo, sin saberlo. No puede ver más allá del rostro y los labios de Inés…

El caballero le salva la vida, solo tiene una herida superficial, pero esto es otra piedra en el barrizal de odio en que chapotea Don Rodrigo. La interpretación de Jorge Varandela aporta la agonía del que desespera ante el fracaso de su aspiración amorosa.

 

VERSIÓN Y DIRECCIÓN: LAILA RIPOLL

Reparto por orden alfabético:

Elisabet Altube
Arantxa Aranguren
Clara Cabrera
Javier Díaz Gil
Carlos Jiménez-Alfaro
Sandra Landín
Teo Maiztegui
José Luis Martínez
Toni Misó
Gerardo Quintana
Mateo Rubistein
Víctor Sáinz
Jorge Varandela

Escenografía Arturo Martín Burgos

Diseño de iluminación Luis Perdiguero

Diseño de vestuario Almudena R. Huertas

Videoescena Álvaro Luna con la colaboración de Elvira Ruiz Zurita

Composición musical y espacio sonoro Mariano Marín

Diseño de sonido David Roldán

Diseño de caracterización Moisés Echevarría

Asesora de verso Eva Rufo

Canciones Raquel Molano

Lucha escénica Kike Inchausti

Ayudante de dirección Pablo Martínez Bravo

Ayudante de escenografía Laura Ordás

Ayudante de iluminación Jesús García Pecharromán

Ayudante de vestuario Pablo Alcándara

TEATRO DE LA COMEDIA COMPAÑÍA NACIONAL DE TEATRO CLÁSICO