Durante este 2026 celebramos el veinticinco cumpleaños de Tebeosfera. Se cumple un cuarto de siglo desde que un grupo de especialistas y documentalistas decidiera poner en marcha un proyecto que transformaría la manera de estudiar, catalogar y preservar la historieta en España. Tebeosfera tiene diferentes caras. Es una revista y también, como es bien sabido, es una base de datos e información que ha dado forma a una auténtica infraestructura documental para el cómic en lengua española.

Tebeosfera nació el 22 de diciembre de 2001 como una publicación electrónica periódica dedicada al estudio de la historieta y el humor gráfico. En sus inicios, adoptó el formato de revista web con entregas numeradas y sumarios cerrados, una estructura que mantuvo durante su primera época, compuesta por diecisiete números que vieron la luz entre 2001 y 2005.

El año 2008 marcó un punto de inflexión ya que la publicación renovó su sistema y se transformó en algo mucho más ambicioso al surgir el Gran Catálogo de la Historieta. Estamos hablando de la base de datos más completa jamás creada sobre el cómic producido en España. Ese mismo año se constituyó la Asociación Cultural Tebeosfera (ACyT), entidad independiente y sin ánimo de lucro que desde entonces sostiene el proyecto.

La revista es una publicación académica digital, gratuita y de acceso abierto. Está indexada en Latindex, DOAJ, REDIB, Dialnet y MIAR, entre otras bases de datos académicas. Esta dimensión científica convive con una vocación inequívocamente divulgativa, dirigida tanto a especialistas como a aficionados. Ahora bien, Tebeosfera es también un actor cultural de primer orden en el sector cultural del cómic. Sus responsables han participado en congresos, simposios y encuentros internacionales, han colaborado con instituciones en proyectos como el Libro Blanco del Cómic y publican anualmente un informe sobre la industria del cómic en España que se ha convertido en referencia obligada para entender la evolución del sector.

Un balance en el umbral del cuarto de siglo

El número 31 de la tercera época llega en un momento especialmente significativo. No en vano, su editorial, firmada por Manuel Barrero, lleva por título «Tebeosfera, veinticinco años después» y constituye un ejercicio de reflexión sobre el recorrido del proyecto y la transformación del medio que ha documentado.

En ese texto, Barrero repasa los cambios profundos que ha experimentado la industria del cómic en este cuarto de siglo: el desplazamiento del cuaderno grapado hacia el libro encuadernado, la consolidación del manga como motor del mercado, la multiplicación de traducciones y nuevos públicos, y la progresiva incorporación del cómic al ámbito académico e institucional. Tebeosfera ha sido testigo de todo ello, pero también protagonista, contribuyendo a consolidar la historieta como objeto legítimo de estudio en España.

El editorial también reivindica el papel del Gran Catálogo como infraestructura documental: «No se trataba simplemente de elaborar una lista de títulos, sino de construir una infraestructura documental que permitiera conocer qué se publicó, cuándo, dónde, por quién y en qué circunstancias. Reconstruir memoria, en suma». Esa labor de reconstrucción ha permitido recuperar autores, obras y publicaciones que durante décadas permanecieron fuera de los relatos dominantes de la historia de la historieta.

Por otro lado, este número ofrece una interesante visión plural de la actualidad del mundo del cómic. Carlos Abio escribe sobre los portadistas de novela negra, una faceta de la cultura popular que permite comprender las transformaciones culturales y las perspectivas vigentes en cada momento. Michel Matly aborda los villanos del cómic desde una perspectiva filosófica, lo que le aporta un valor didáctico al trabajo ineludible. Diego Hernán Rosain y Roberto Jesús Sayar estudian la adaptación de Frankenstein realizada por el autor nipón Junji Ito. Un enfoque novedoso del personaje que transita por la reflexión sobre el impacto cultural en un símbolo literario y comiquero. Argelio García reflexiona sobre la soledad mediante el análisis de once tebeos. Soledad que es una noción de gran valor en el mundo actual. José Antonio Mérida Donoso y Fernando Doménech Cadalás recorren las historietas ambientadas en la Antigüedad, combinando el análisis histórico-estético con una mirada didáctica. Julio Gracia analiza dos obras del rompedor tándem Óscar Aibar-De Felipe. Jesús Gisbert escribe sobre Marika Vila, su trayectoria y sus recientes aportes teóricos, y firma además una reseña de El peu fregit, de Miguel Calatayud. Finalmente, pero no por ello menos importante, Jordi Manzanares dedica un artículo a Blanco, el inolvidable autor de TBO, cuyo centenario se cumple este año.

Veinticinco años después de aquel primer número aparecido en un internet muy distinto, Tebeosfera sigue siendo un proyecto abierto, independiente y sostenido por el trabajo altruista de un grupo de colaboradores. Su modelo de acceso abierto, su calidad y su independencia son algunos de los pilares clave para su credibilidad. No os perdáis esta interesante publicación.

 

Por Juan R. Coca