Víctor Roque González

Una de esas pequeñas joyas del suspense «shyamalaniano» (no por nada se basa en una historia escrita por el propio M. Night) de la que ya apenas se habla; inmerecidamente, todo sea dicho, porque la película cumple con lo que propone y no engaña a nadie.

La trampa del mal (Devil, en su título original) responde a la pregunta de qué pasaría si nos quedásemos encerrados en un ascensor con el mismísimo diablo, una premisa que, como mínimo, llama la atención. La dirige un tal John Erick Dowdle (al que se le presupone fan de Shyamalan), que a todos oídos resultará desconocido, pero que tiene otra golosina por ahí, como es Así en la Tierra como en el Infierno, y que ahora prepara un remake de El gabinete del doctor Caligari para 2027…

Ahí es nada.

Claro que no todo iba a ser tan sencillo, y en el ascensor contaremos con hasta cinco personajes, sin saber quién de ellos no es quien dice ser hasta el final.

Tampoco quiero entrar en más detalles porque la cinta, como buena obra de Shyamalan, incluye varios de sus plot twists marca de la casa, que resultan bastante cumplidores y hacen de La trampa del mal una película de Halloween más que correcta, que funciona como un tiro en su escasa hora y veinte minutos de duración.

Además, cuenta con Chris Messina como poli, y eso siempre aporta un plus (recordad Sharp Objects).

La encontraréis para alquilar en Prime Video y Apple TV.

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