Cintia Toroyo Bárcena

En su debut como director, José Mota convierte la guerra y el miedo en un cuento sobre la necesidad de seguir riendo, construyendo y viviendo.
¿Qué puede hacer la comedia cuando la realidad se vuelve absurda? Frente a una guerra, un tanque parece tener todas las respuestas. Una nariz de payaso, ninguna. Y, sin embargo, es desde ese lugar aparentemente frágil desde el que José Mota construye Arriba Tutto, su primera película como director, que llegará a los cines el próximo 23 de octubre.
La Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid acogió el 8 de octubre el preestreno de la película, seguido de un coloquio con Mota. Allí, lejos de presentar Arriba Tutto únicamente como su salto detrás de las cámaras, el humorista habló de una película nacida de una idea que parece acompañarle desde hace años: la capacidad de la risa para enfrentarse al miedo.
Y quizá esa sea la mejor manera de acercarse a la película.
Arriba Tutto se sitúa en un contexto marcado por la guerra y presenta la historia desde una mirada en la que la infancia, la imaginación y el humor tienen un papel fundamental.
Mota definió durante el coloquio el espíritu de la película con una imagen difícil de olvidar: «Es una nariz de payaso contra un tanque de guerra».
La frase funciona casi como una declaración de intenciones. Porque Arriba Tutto no pretende enfrentarse a la guerra desde la fuerza, sino desde aquello que aparentemente no puede competir con ella: la comedia y la magia.
En la película aparece una idea que resume todavía mejor esa filosofía: «Más risas y menos balas». No se trata de negar la tragedia, sino de buscar una forma distinta de mirarla.
Por eso el humor de Mota no funciona únicamente como un mecanismo para provocar carcajadas. Es también una vía para tomar distancia del miedo sin ignorar el dolor que lo provoca.
Durante el coloquio, Mota describió Arriba Tutto como «un cuento que cuenta un niño a los mayores». La frase adquiere especial sentido al conocer cómo nació el proyecto. Según explicó, «este guion lo ha dictado mi niño interior».

La película está atravesada por esa mirada infantil que observa la violencia adulta con una mezcla de incomprensión, imaginación y humor. Frente a la lógica de la guerra, el niño encuentra otra manera de entender el mundo.
Mota también habló de la estupidez humana cuando abraza la guerra y de aquello que le enseñó su propio padre. En ese sentido, el proyecto parece construirse desde una pregunta sencilla, pero difícil de responder: ¿qué ocurre cuando los adultos dejan de mirar el mundo con la capacidad de asombro de un niño?
La respuesta de Arriba Tutto no pasa por ofrecer una solución política ni por convertir la película en un discurso convencional. Pasa por recuperar una forma de mirar.
Mota lo explicó durante el coloquio de una manera contundente: «Cuando ríes eres libre».
En Arriba Tutto, esa libertad no significa que la risa haga desaparecer el miedo o el dolor. Significa que, al menos durante un instante, permite escapar de ellos.
La película juega continuamente con esa tensión. El espectador puede reírse y, al mismo tiempo, encontrarse con momentos de una mayor carga emocional. La risa y la tragedia no aparecen como mundos incompatibles, sino como dos formas de convivir con una realidad difícil de asumir.
Ahí está una de las apuestas más interesantes de Mota: utilizar la comedia sin convertirla en una forma de negar aquello que resulta doloroso.
Hay otra frase de la película que resume esa relación entre humor y conflicto: «De tanto sacarle la lengua a la guerra, la acabará matando de risa».
La imagen es casi infantil. Y precisamente por eso funciona.
Sacar la lengua es un gesto pequeño frente a la violencia. No destruye nada ni detiene un tanque, pero representa una forma de negarse a aceptar que la violencia tenga la última palabra.
Durante el coloquio, Mota afirmó que «la comedia es una herramienta de construcción masiva». Y añadió que «el epicentro de Arriba Tutto es construir».
La elección de la palabra no parece casual. Frente a la guerra, que destruye; frente al odio, que separa; frente al miedo, que paraliza, la película propone construir: recuerdos, vínculos y una forma diferente de mirar la vida.
Por eso Mota define Arriba Tutto como «una declaración de amor a la vida».
El debut de Mota como director no parece responder a una decisión repentina. El guion tardó alrededor de cinco años en completarse, un proceso que ayuda a entender la dimensión personal que tiene el proyecto para su creador.
No se trata simplemente de trasladar a la gran pantalla el tipo de humor con el que el público ha conocido a Mota durante décadas. La película combina comedia, drama, infancia, guerra y memoria desde una mirada más personal.
La decisión de ponerse por primera vez detrás de la cámara adquiere así otro significado. Mota no solo se pone delante de ella: también decide cómo mirar aquello que quiere contar. Y esa mirada está muy relacionada con su propia concepción del humor.
Al terminar el coloquio, Mota habló de qué le diría hoy a su niño interior: «Tenía razón. Me hubiera gustado tenerle más presente en momentos donde la inseguridad y el miedo me tenían secuestrado».
Quizá sea esta una de las frases que mejor explican por qué Arriba Tutto resulta algo más que un cambio profesional.
La película parece construirse alrededor de una recuperación: la de una mirada que alguna vez estuvo ahí y que el miedo, el paso del tiempo y las circunstancias fueron enterrando.
El humor deja entonces de ser únicamente aquello que hace reír a los demás. También puede ser una manera de reencontrarse con uno mismo. Y quizá por eso el niño de Arriba Tutto no representa únicamente una etapa de la vida de su protagonista, sino una forma de entenderla.
Quizá no pueda detener una guerra. Quizá no pueda hacer desaparecer el miedo. Pero puede recordarnos que existe otra manera de mirar.
En una película donde la comedia y la magia permiten enfrentarse simbólicamente a la violencia y una nariz de payaso se enfrenta a un tanque, José Mota propone una idea tan sencilla como difícil de defender en tiempos de odio: seguir construyendo cuando todo alrededor invita a destruir.
Arriba Tutto llegará a los cines españoles el 23 de octubre. Y quizá esa sea la respuesta que deja su primer largometraje como director: cuando la realidad se vuelve absurda, la comedia no tiene por qué solucionarla.
A veces basta con negarse a dejar de reír.
Una última advertencia para quienes vayan a ver Arriba Tutto: conviene llegar con los idiomas bien dominados.

