JOSÉ LUIS MUÑOZ
Ya el preámbulo de Arriba tutto, el bautismo en la dirección cinematográfica del cómico José Mota, con un Karra Elejalde histriónico en su papel de cómico ambulante que hace un panegírico del poder del humor en una representación frustrada por un militar malhumorado, hace prever lo peor, y el resto del film lo confirma con un guion disparatado, que no se sostiene en ninguno de los tramos narrativos, y una impostación emocional, remachada por una banda sonora simplona, que no ayuda en nada a transmitir el mensaje positivo que pretende la película: el poder subversivo del humor que tan bien entendieron maestros como Chaplin o los hermanos Marx dándole un cariz político y reivindicativo a la risa.
Todo parece viejo y ya visto en el film de José Mota, desde Michi (Pablo Cabello), ese niño omnipresente y excesivamente dulzón, un Pepito Grillo que está entre Ruiseñor de las Cumbres y Pablito Calvo, que roba planos innecesariamente (el niño que todos llevamos dentro y da consejos al personaje adulto), a unos personajes estrafalarios como el interpretado por Diego Anido (el hermano de As bestas), en el papel de un capitán fascista rematadamente tonto, Olivia Molina, el amor de infancia del pequeño protagonista que se hace mayor, o el propio José Mota, Michi ya mayor, amargado y descreído, que se hace pasar por un realizador fascista italiano.
Arriba tutto, ambientada en nuestra incivil guerra, parece haber sido concebido en la época de Franco por su aspecto viejuno, y es cine de barrio, aunque haya sido fabricado en 2026. El argumento es disparatado y absolutamente naif y parece escrito por guionistas que no se coordinan. Y lo más sangrante es que sea realizada por un cómico y no haga gracia en casi ninguna de las escenas salvo en la que José Mota improvisa un parlamento en italiano, como si fuera el Ducce, en homenaje a Chaplin en El gran dictador. De tantos homenajes que hay en el sainete —To be or not to be, Cómicos, El viaje a ninguna parte, La vida es bella, Cinema Paradiso, La vaquilla, Ay Carmela, La niña de tus ojos y falta La bola negra porque Mota no la vio— la película se queda en nada.
Arriba tutto termina siendo una fábula frustrada sobre el poder del humorismo que no consigue su objetivo por las continuas llamadas a la lágrima fácil, que son tan toscas y tan poco efectivas que causan vergüenza ajena, y un reguero de secuencias mal rodadas: ese Michi adulto (José Mota) amargado y violento que amenaza con una pistola a un pianista y a la cantante y es una de las peores. Sorpresivamente la mayoría de los críticos se muestra muy indulgente con la ópera prima del exitoso cómico que, en su medio, la televisión, sigue siendo muy bueno, pero que como realizador deja mucho que desear.

