Por Héctor Peña Manterola.

Eduardo Quijano Sánchez. Profesor de Lengua castellana y Literatura. Autor de los libros de relatos El frágil orden del universo (Editorial Cazador de ratas) y Un sitio donde estar a salvo (Ediciones Coleman). Alumno durante más de 15 años de los talleres de relato de Ángel Zapata. Me encanta la literatura que quema, que dice verdades, que nos deja pensando en cómo cambiar nuestra vida.

HÉCTOR PEÑA.- Buenos días, Eduardo. Muchas gracias por dedicarnos este tiempo. Tu antología Un sitio donde estar a salvo ha sido una lectura refrescante, me ha golpeado como un repentino vendaval un día especialmente caluroso, y me gustaría empezar preguntándote por qué adentrarse en la creación de una antología de relatos.

EDUARDO QUIJANO.- Buenos días, Héctor. Encantado de ser entrevistado por ti. Me gusta mucho lo que haces y te admiro. 

En cuanto a los relatos, me encanta el formato. Textos cortos, directos, impactantes. Como un gancho de Mohamed Ali directo a la mandíbula.

El relato te permite trabajar emociones en espacios pequeños. Me gusta porque, en parte, es un formato cercano a la poesía. Que describe un chispazo, un momento de iluminación en el que descubrimos cómo funciona el mundo.

HP.- ¿Cuáles han sido tus principales influencias para este formato y temática?

EQ.- Empecé con 26 años en los talleres de relato de Ángel Zapata en Madrid. Ángel es un maestro del relato y es quien me metió este veneno dentro. Comencé leyendo a los norteamericanos Raymond Carver, Charles Bukowski, Tobias Wolf, Richard Ford, y con ellos descubrí la frase corta, rápida, ágil, que cuenta sin contarlo todo.

Luego, con el tiempo, me fui volcando en escritores de humor. Me fascinó la manera de ver el mundo de Quim Monzó, Javier Tomeo, Woody Allen y Augusto Monterroso. ¡Qué historias tan imaginativas!

HP.- Escribí la reseña de Un sitio donde estar a salvo poco después de la lectura y, como dije y repito, me duró un suspiro. No es un género que en España suela tener la misma visibilidad que la novela y, sin embargo, con la urgencia de la rutina y los ritmos de vida contemporáneos, la longitud de los relatos hace que el libro se adapte plenamente a los lectores actuales. ¿Cuál dirías que es la mayor virtud de una antología de relatos y, en concreto, de la tuya?

EQ.- Creo que una antología de relatos tiene el poder de conmover, inquietar, abrazar, morder y destruir algo en cinco minutos. Un gancho directo a la mandíbula.

En mi caso, creo que una de las mayores virtudes de Un sitio donde estar a salvo es su tono punzante y su unidad de estilo.

Intento que todos los cuentos tengan mordiente, duelan, hagan daño. Pero, al mismo tiempo, intento que todos tengan un tono humorístico, divertido, canalla, gamberro, ácido.

No es fácil dar unidad a una antología.

Uno de los objetivos de Un sitio donde estar a salvo es criticar la realidad que nos rodea.

HP.- Un aspecto que destacaría en Un sitio donde estar a salvo es la habilidad para explorar la complejidad de las emociones humanas con muy pocas palabras, fusionando situaciones extravagantes con elementos sobrenaturales, sirviéndote de cada recurso como un elemento diferenciador de la historia. ¿Qué podría contarnos sobre esto?

EQ.- Me gusta hablar de la realidad, pero disfrazándola.

Por ejemplo, para hablar de la explotación laboral, no hablo de obreros en una fábrica o de riders repartiendo comida por tres euros. No. Hablo de un marciano. Un marciano que llega a la Tierra, le obligan a trabajar en mil trabajos precarios y acaba escapando de este planeta.

La metáfora es el arma más poderosa.

HP.- ¿Qué le dirías a un lector que quizás no se considera fan del género de relatos o la ficción introspectiva, pero que podría conectar con los temas que aborda tu antología?

EQ.- Le animaría a leer nuevos autores y salir de su zona de confort. El relato es un género magnífico para explorar nuevos caminos.

En mi caso, le diría que se atreviera a leer Un sitio donde estar a salvo para reírse de todo y de todos. En literatura no hay nada sagrado.

HP.- En Un sitio donde estar a salvo presentas temas muy diversos y situaciones que invitan a la reflexión. ¿Cómo surgieron las ideas para cada relato?

EQ.- Lo primero que hago es poner el ojo en situaciones que no me gustan. A partir de ahí, busco personajes disparatados de cómic, de fantasía, de películas de serie B, a los que podría pasarles también eso. Y me dejo llevar.

Así, no hablo de políticos reales, sino de marcianos que se hacen políticos, nos gobiernan, y resulta que son tan cabrones como los nuestros.

No hablo de los periodistas que nos manipulan, hablo de hipnotizadores que llegan a la ciudad para hacerla suya.

No hablo de nuestros deseos de ser alguien en la vida, hablo de cazadores de osos de Wyoming que quieren cazar a la presa más grande del estado para entrar en el prestigioso club del oso.

HP.- Esta pregunta es un clásico. ¿Veremos algo más tuyo próximamente?

EQ.- Efectivamente, un clásico. Ja, ja, ja. Pero necesario.

Escribir es algo muy jodido. Es una afición muy solitaria, constante y exigente. Los escritores curramos mucho para el mundo. Pero el mundo luego es muy cruel con nosotros y nos pone muy difícil publicar.

Y muchos buenos escritores, con el tiempo, al ver que no pueden sacar sus historias adelante, se van a apagando y acaban perdiendo las ganas de escribir.

En mi caso, ahora mismo, he conseguido superar esa etapa.

En 2024, tras cinco años buscando editorial, logré publicar mi primer libro de relatos, El frágil orden del universo, con la editorial Cazador de ratas.

Ahora, en 2025, he publicado el segundo, Un sitio donde estar a salvo, con Ediciones Coleman.

Actualmente estoy trabajando en un nuevo proyecto, Las maravillosas aventuras de Huevo, Brócoli y la Piedra. Un libro de relatos inspirado en los cronopios y las famas de Córtazar. Un libro donde me he propuesto jugar con el lenguaje y los límites del cuento.

HP.- Como profesor de Lengua Castellana y Literatura, ¿cuál crees que es la postura de las nuevas generaciones ante el mercado literario?

EQ.- Se lee poco. Es un hecho. Y las generaciones más jóvenes se divierten sobre todo a través de video juegos y videos de Youtube. Muchos han perdido la capacidad de introducirse en las historias. Ellos leen: “Aquella noche nevó como nunca”. Y no ven la nieve, ni sienten el frío, ni se angustian ante la llegada de la oscuridad.

No se meten en la historia.

Yo, en mis clases, intento que lean y que sientan; que lean, que cierren los ojos y que imaginen lo leído. Y que estén en esa casa, esa noche, bajo la nieve.

A ver si así empezamos a hacer que entren en la literatura.

HP.- ¿Cuál crees que es la clave para escribir un buen relato breve?

EQ.- Cuenta algo en lo que creas. Habla de lo que de verdad piensas. En literatura, se nota mucho la impostura.

HP.- Para nuestro público escritor, ¿qué consejos darías sobre la experiencia de publicar una antología de relatos?

EQ.- Publicar en España con una editorial es muy difícil. Y publicar relatos con una editorial lo es todavía más.

¿Consejos? Sigue enviando tu manuscrito.

Para mi primer libro, envié el manuscrito a más de 500 editoriales. Todas me dijeron que no. Pero seguí.

Durante este largo camino, no pierdas las ganas de escribir. Persigue a quien sea. Secuestra a algún editor si es necesario para que te publique.

Un último consejo: si quieres mejorar, apúntate a talleres de escritura. Te obligarán a escribir periódicamente y a trabajar las revisiones.

HP.- Para finalizar, reitero el honor que es para nosotros contar con tus palabras. Me gusta terminar las entrevistas cediendo el micrófono. ¿Qué le dirías a los indecisos que dudan si Un sitio donde estar a salvo será para ellos?

EQ.- Les diría que le den una oportunidad al libro. Porque sé que les va a gustar. Y se van a reír. 

Un sitio donde estar a salvo es un buen lugar donde pasar una tarde divertida.