Horacio Otheguy Riveira.

Novela histórica premiada por el Ateneo de Sevilla, escrita con buen dominio narrativo por Óscar Soto Colás, buen heredero de El nombre de la rosa, con un modesto fraile a cargo de la investigación de una serie de asesinatos, junto a un joven que retira de una espantosa prisión para hacerlo su ayudante.

 

 

Formidables personajes en el centro de un cálido homenaje a El nombre de la Rosa y su trama policiaca creada por Umberto Eco: íntimo y afectuoso tributo como punto de partida, para luego embarcarse en un estimulante relato con muchos aciertos y buen ritmo, sin las digresiones un tanto sobrevenidas de su maestro Eco.

Se trata de un ágil, muy cinematográfico, retrato de perversiones entre gente de la Iglesia con el peligroso desdén –cuando no la sórdida complicidad– de las clases altas, por entonces intocables.

Fray Diego de Luna vuelve a su Sevilla natal reclamado por autoridades eclesiásticas para funciones detectivescas de las que se le considera un modelo a seguir: de lucidez, honestidad y habilidades para el trato social más que suficiente. El punto de partida un asesinato con rasgos rituales de un caballero al que castran con preciso conocimiento quirúrgico…

Muy pronto ha de conocer la cárcel con la intención de sacar de allí a un jovencísimo prisionero que un célebre pintor considera inocente…

«La distancia entre la plaza de San Francisco y la Cárcel Real apenas llegaba a cincuenta pasos. El edificio ocupaba una manzana entera en el cruce entre la calle Sierpes y la calleja de los cordoneros.

Brazos en jarras, Diego se plantó frente a la fachada de la prisión y alzó la vista.

Era una construcción antigua de tres plantas y fábrica de ladrillo con ventanas enrejadas. La fachada que daba a Sierpes estaba realizada en piedra, era de buena factura y poseía una puerta enmarcada con pilastras. Sobre esta lucían los escudos de la ciudad hispalense y encima de ellos los de armas del tercer conde de Monteagudo. Más arriba, dos leones rampantes flanqueando las armas reales. Rematando el conjunto, se alzaba una espadaña con hornacina que contenía un relieve de la justicia. Incluso desde el suelo, se apreciaba que la talla estaba muy deteriorada.

En su interior se alojaban, mezclados sin orden ni concierto delincuentes de todo tipo. Ladrones, rufos, asesinos, galeotes, timadores, arrugadores, bolseros, gente que no podía hacer frente a una deuda, estafadores e incluso mujeres de la calle convivían en aquel espacio lóbrego y frío. La Cárcel Real era una jaula, la peor del mundo, según muchos, cuyo exterior ocultaba un verdadero infierno entre sus muros.

El fraile empujó la puerta y accedió a un vestíbulo tan oscuro que daba la impresión de haber anochecido de golpe…»

 

Grabado de Sevilla en la época en que transcurre la acción de la novela.

 

Valga este extracto para dar fe del prístino y a la vez riquísimo lenguaje con que ha sido creada esta novela que fascina por la paulatina entrada en aquel mundo y la sobresaliente atmósfera de época bien condimentada de los elementos propios de la novela negra.

En una Sevilla de claroscuros, donde la fe convive con la corrupción y el poder huele a azufre y a incienso, fray Diego se mueve entre callejones, sacristías y pasadizos secretos. Le acompaña un joven aprendiz; lo acechan sus fantasmas. Y cada paso lo acerca a una verdad inesperada, peligrosa… y demasiado próxima.

¿Puede un hombre de fe convivir con la duda?
¿Hasta dónde se atreverá a llegar para alcanzar justicia?
¿Y qué precio tendrá que pagar por ello?

Óscar Soto Colás (Villamediana de Iregua, La Rioja, 1973) es autor de las novelas «El Diablo en Florencia» (2017) con la que ganó el Premio de Novela Círculo de Lectores, «La Sangre de la Tierra» (2019, Esfera de los Libros) y «Rojo Veneciano» (2023, Espasa).

Ha sido traductor de inglés y articulista en páginas sobre ciencia, arte, tecnología y videojuegos. En la actualidad vive en La Rioja, desde donde colabora en diversas publicaciones sobre arte y cultura en general, estudia Historia del arte, presenta el podcast La Divina Comedia y es coordinador literario de las Jornadas de Novela Histórica Reino de Viguera.