ESPAÑA EN SORDINA
ACEITE DE OLIVA EN LA CIUDADELA

Esta foto está hecha en el Museo de la Ciudadela de Gijón, un antiguo barrio de casas bajas que ahora está escondida tras una puerta en la calle Capua, cerca de la playa de san Lorenzo.
Ahora se muestran esas casas con sus cuartos encantadores, con sus cocinas con molinillos, con sus camas tan amplias, con sus fotos esfumadas en la pared, sin los agobios tecnológicos de ahora. Cuando las personas se hablaban, cuando las personas interiorizaban sus viviendas y las convertían en tiempo.
Pero aún tenemos ese tesoro, el aceite de oliva. Con su magia podríamos superar los sectarismos y las cerrazones, podríamos todos concentrarnos en ese sabor intenso y abierto, que lo transforma todo, que lo cura todo.
Quizá España no se ha roto del todo, a pesar de todos sus gobiernos y sus furias sectarias, porque tiene aceite de oliva. Y es la magia que damos al mundo.
Una vez en Nazaret, al norte de Israel, me sentí fascinado por una botella de aceite de oliva que nos pusieron con una ensalada. Me quedé mirándola encandilado y saboreé instante a instante su sabor. Me sentí liberado de toda la cerrazón, de toda la mezquindad.
Me dije: Con ese aceite de oliva se pueden superar todas las doctrinas, se puede salir de todos los fanatismos. Uno se siente libre, abierto. Me dice más este aceite de oliva que todas las doctrinas y las clasificaciones.
Pero ahora pienso que en España también tenemos ese milagro. Ese amarillo tan hondo, más liberador que el azafrán, más alegre que ningún poema.
Cuando era niño, en una aldea de Galicia, mi abuela me daba pan con aceite para merendar al final de la tarde. Y yo sentía que valía la pena vivir. Aquellas gotas de aceite sobre pan moreno, con su alegría interior, me daban más que el sol humilde, que los ruidos entre los abedules. Y nunca olvidé aquellas meriendas.
Y los españoles no deberían olvidar, aparte de los últimos modelos de las últimas tecnologías, que tenemos ese líquido con brillo sin arrogancia, esa alquimia de la naturaleza.
Deberían tomar más aceite de oliva.
ANTONIO COSTA GÓMEZ
FOTO DE CONSUELO DE ARCO

