Por Daniel Huerta.

Pseudónimo de Naoyuki Uchida, Yukito Ayatsuji (Kioto, 1960) es un escritor hasta hace nada desconocido totalmente en España. Su aterrizaje en nuestras librerías no se produjo hasta 2022, cuando la editorial Distrito Manga publicó, con viñetas de Hiro Kiyohara, el primero de los cinco volúmenes de que consta Los asesinatos de la Mansión Decagonal, adaptación de su primera novela, aparecida en 1987. A pesar del excelente resultado, su alcance fue relativo, pues el manga se dirige a un público juvenil y raramente ocupa las mesas de novedades de las grandes librerías, y muchos nos quedamos con las ganas de conocer el texto original. Dos años tuvimos que esperar, hasta 2024, fecha en que Quaterni, ese sello que tanto hace por rescatar joyas y rarezas de la literatura asiática, publicó por fin, en traducción de Laura Beatrice Stetco, el opus primum de Ayatsuji, una enrevesada pero absorbente historia ambientada en una extraña casa construida en una isla inaccesible y protagonizada por un grupo de jóvenes amantes de la novela de misterio, que se hacen llamar con los nombres de sus escritores favoritos: Ellery Queen, Edgar Allan Poe, Dickson Carr, Agatha Christie… La novela inauguraba una exitosa serie, que ha hecho de Ayatsuji uno de los autores más populares en su país, caracterizada por desarrollarse en mansiones de caprichosa arquitectura y en cuyos títulos, deliberadamente repetitivos en su estructura sintáctica, se advierte la evidente deuda con Ellery Queen y S.S. Van Dine.

Nuestro autor es el máximo representante de la novela de misterio conocida como Honkaku, que se traduce por “ortodoxo” o “auténtico”. Es decir, la trasposición y actualización del clásico fair play de los narradores anglosajones de la década de 1930. Es curioso observar la vitalidad que en Japón sigue manteniendo un subgénero de la novela policiaca que en la vieja Europa parece ya casi una reliquia arqueológica. En las obras de Ayatsuiji, como en las de los demás miembros del Club de Escritores de Misterio Honkaku (recientemente Destino ha editado El misterio del Cisne Negro, de Tetsuya Ayukawa), se ofrecen listas de personajes, mapas, planos, horarios de trenes… Son novelas en las que todo está supeditado a la investigación y resolución del misterio, mejor cuanto más complicado se presente, sin apenas espacio para otros elementos que puedan distraer la atención del lector. No hay aquí, a diferencia de en la actual novela americana o europea, nada de crítica política o social, tampoco conflictos generacionales, sexo, violencia gratuita o romanticismo. Nada que no cuadre a la perfección en el engranaje que, con precisión milimétrica, como un puzzle, diseña su creador. La novela corre así el riesgo de convertirse en un mero pasatiempo, algo de lo que ya se dieron cuenta los autores, críticos y lectores de los años 30, y tal vez sea cierto, pero será en todo caso un pasatiempo inteligente, ingenioso y, en los mejores casos, envidiablemente construido, además de un homenaje, quizás un tanto kitsch y hasta posmoderno, a una ya larga tradición literaria, que en Japón introdujo hace unos cien años Rampo Edogawa, con sus bizarras narraciones protagonizadas por el detective Kogoro Akechi, y que ha dado figuras tan señeras y tan diversas como Seishi Yokomizo (el más parecido a los clásicos anglosajones de la Golden Age), Seicho Matsumoto (más duro, más oscuro y más profundo, pero sin dejar nunca de lado la senda del whodunit: lean por favor, si no lo han hecho ya, la fabulosa El expreso de Tokio, en Libros del Asteriode), Masako Togawa (con un toque gore en su muy cinematográfica Lady Killer) o el gigante Keigo Higashino (el mejor de los escritores de misterio japoneses, muy mal editado en español pero creador del inolvidable detective Galileo, héroe de las excepcionales La devoción del sospechoso X y La salvación de una santa, además de otras obras como la conmovedora Cisne y murciélago).

Ayatsuji, digámoslo claro, es un maestro en la construcción de la trama, en la ambientación (es excepcional la minuciosa descripción de las mansiones, convertidas en verdaderos personajes) y en la invención de misterios de habitación cerrada, todo ello ejemplificado de nuevo en su siguiente novela, Los asesinatos de la Mansión del Molino, también publicada por Quaterni a finales de 2025. La trama, contada de manera contrapuntística alternando capítulos que se desarrollan en dos momentos distintos, con un año de diferencia, y alternando a su vez el narrador interno con el omnisciente, gira en torno a un extravagante millonario que, a causa de un accidente de tráfico, se encuentra postrado en una silla de ruedas y obligado a usar en público una máscara para ocultar sus heridas. Hijo de un célebre pintor, invita todos los años a su casa a un reducido grupo de personas, entusiastas del arte de su padre. De repente, se desencadena una serie de extraños acontecimientos que podrían estar relacionados con lo sucedido justo doce meses atrás.

En Los asesinatos de la Mansión del Molino, el enigma se mezcla con ciertos elementos más propios de las horror stories: la mansión que semeja un castillo, la inquietante máscara, el descubrimiento del cadáver (la escuela japonesa es, en este aspecto concreto, en general más explícita y macabra que la occidental), el velo de misterio que envuelve a la joven y bella esposa del protagonista… Las conexiones con los cuentos de Poe y las novelas de Dickson Carr son constantes y enriquecedoras.

El ritmo de la narración es pausado, con gran atención al detalle. Los personajes, un tanto estereotipados, algo habitual en estas novelas, aunque el carácter del protagonista está admirablemente trazado. Y el desenlace, por supuesto, sigue los dictados de la razón, como no podía ser de otro modo. Tal vez los lectores más avezados lo intuyan a mitad del camino. El encargado de desvelarlo es un policía, Shimada, que no cobra importancia hasta muy avanzada la historia. No estamos, por lo tanto, ante una novela policiaca, pues el agente de la ley no es el protagonista, sino ante una estupenda y divertida novela de misterio, solo un punto por debajo de Los asesinatos de la Mansión Decagonal. Esperemos que Quaterni continúe apostando por el talento y la imaginación de Yukito Ayatsuji.