Eduardo Suárez Fernández-Miranda.
Recuerdo que entonces la lectura me produjo una inquietante sensación de desasosiego. ¿Se trataba realmente de una novela o de un ejercicio en prosa que prescindiendo de toda estructura narrativa expresaba los corredores secretos del alma extraviándose por sus zonas de oscuridad? Aún hoy sigo sin poder aclararlo. La lectura, como la misma obra, se convirtió en una experiencia inclasificable. Robert Saladrigas.

Estas palabras del crítico barcelonés se refieren a Lejos del corazón salvaje, la primera novela publicada por Clarice Lispector (1920-1977), pero muy bien puede definir la sensación que produce toda la literatura de una autora que, nacida ucraniana, adoptó la lengua brasileña para expresar sus profundidades.
A finales de los años ochenta del siglo pasado, la escritora brasileña apenas contaba con un par de títulos publicados en España. Alfaguara y Grijalbo eran sus editoriales. Desde hace años Siruela cuenta en su catálogo con prácticamente la totalidad de su obra. Novelas, cuentos, correspondencia, crónicas… forman un corpus peculiar donde las palabras son capaces de transformarse en “imágenes vigorosas y puras”.
La hora de la estrella (Siruela, 2026) fue su última novela. Cuenta “la historia de una inocencia herida, de una miseria anónima”. Su protagonista, Macabea, “no sabía que ella era lo que era” y por lo tanto “no se sentía infeliz”. Gran parte de los protagonistas de las novelas de Clarice Lispector son personajes femeninos. Así tenemos a Joana, de Cerca del corazón salvaje; Ángela, de Un soplo de vida o esta Macabea, una mecanógrafa pobre y descuidada …
Temas como “la mujer humilde dotada de una intensísima vida interior que ella misma no entiende muy bien”, o “la imposibilidad de comprender al otro, sea un animal, sea una persona de clase social o sexo diferente al nuestro” conforman las principales características de su novelística, según Laura Freixas. Otro elemento aglutinador de su obra es “la creación como misterio”. No es casual que la propia escritora reconociera ser lectora de la obra de George Simenon y de Agatha Christie.
Durante años, Clarice Lispector fue una escritora secreta para la mayoría. Hoy en día, sus obras se adaptan al teatro, espectáculos musicales, películas o series de televisión. Siruela aporta al mundo hispanohablante la obra de una mujer que siempre quiso “‘apuntar alto’, pero parece que estoy aprendiendo que apuntar alto consiste en una vida diaria pequeña, en la que una se arriesga mucho pero profundamente”.
Otras obras de Clarice Lispector en Siruela: Aprendizaje o el libro de los placeres; Agua viva; Un soplo de vida, o Las palabras y el tiempo.

