Eduardo Suárez Fernández-Miranda.
Los errores que yo he cometido en la vida también los comenten mis protagonistas. Y lo que a mí me llega de orgullo, es decir, las cosas pequeñas pero muy humanas, también llena de orgullo a mis héroes. Bohumil Hrabal.

La obra literaria de Bohumil Hrabal (1914-1997) encuentra una gran afinidad con la de otro gran escritor checo: Jaroslav Hašek, autor de la magnífica novela Las aventuras del buen soldado Svejk. Narrador y poeta, Hrabal siempre se inspiró en esos outsiders que son vapuleados por los acontecimientos históricos que les ha tocado vivir. Como señala el propio autor: “la gran literatura universal tiende a acercarse al hombre marginado. Cuanto más pierde el protagonista en la escala social, más gana en carga eléctrica. Para mí precisamente esta clase de gente lo representa todo”.
Trenes rigurosamente vigilados, que edita Galaxia Gutenberg en la traducción de Monika Zgustova -especialista en el autor checo-, sigue la estela de aquellas novelas en las que los hechos narrados han formado parte de la vivencia de su autor. Así sucede con otras obras de Hrabal, como por ejemplo Anuncio una casa donde ya no quiero vivir, Una soledad demasiado ruidosa, o Bodas en casa.
El tono de sus narraciones mezcla comedia y melancolía, quizás para superar los trágicos avatares de la historia que sufren los personajes y que padeció el propio escritor. En Trenes rigurosamente vigilados, nos encontramos en los estertores de la Segunda Guerra Mundial. Una pequeña estación ferroviaria situada en un pequeño pueblo checo le sirve a Bohumil Hrabal para situar a su protagonista: “un joven aprendiz de ferroviario que despierta a la vida mientras observa los escarceos amorosos del hedonista jefe de circulación y la atractiva telegrafista”.
Como telón de fonde de la historia, el incesante ir y venir de trenes que se dirigen al frente y la arriesgada acción de la resistencia a la que se verá arrastrado el joven protagonista. El héroe de este relato “no vacila en aceptar la tarea que le asignan, aunque conoce el final que esta le reserva. El libro habla de la eterna presencia de los valores en un hombre a quien el enemigo usurpó el paisaje de su infancia”, como recuerda la traductora en el epílogo.
Hace sesenta años que el director Ji̬ři Menzel llevó al cine esta inolvidable novela, una de las más leídas y aclamadas por público y crítica.

