ESPAÑA EN SORDINA
EL CABALLO ESTUDIANTE DE ALCALÁ DE HENARES

Los profesores de un instituto de Secundaria en Alcalá de Henares despedimos el curso en la Hostería del Estudiante. Era el restaurante donde comió tal vez Quevedo, que aparece en su novela “El buscón”.
Cunqueiro imaginó un caballo que daba discursos parlamentarios en Chipre, creo que era allí. Yo vi un caballo estudiante que se ponía estupendo sobre el patio de un restaurante en Alcalá.
Estábamos en un patio lleno de encanto, con vegetación y asomo lírico hacia una calle lateral. Una joven interina tenía un par de copas y contaba aventuras en distintos institutos y explicaba varias veces como tuvo que mear en un patio. El jefe del departamento de literatura contó otros destinos y otras historias.
Saboreábamos un asado que nos volvía paganos por todos los poros del cuerpo y por todas las esquinas de los ojos. Nos volvíamos paganos y a la vez religiosos, con esa religión cósmica de la carne que celebraron los celtas y todas las religiones populares que comentaba Mircea Eliade.
Había pasado de todo aquel año pero al fin valía la pena por estar en aquel pequeño patio, disfrutando una comida que se volvía metafísica a fuerza de deliciosa. La literatura se mezclaba con la gastronomía, y las palabras con los trozos de piel asada.
Alcalá en aquellos momentos era una celebración de la cultura entendida como vida, por algo nació allí Cervantes que hizo literatura de la vida, y por algo estuvo allí Quevedo que mezcló la amargura existencial con el más desatado esperpento. Un esperpento que era un festín de las palabras.
Y nosotros allí olvidábamos nuestras rencillas y problemas y nos reconciliábamos comiendo con inocencia, que es la mejor forma de reconciliarnos. Eso era para nosotros Alcalá y eso era para nosotros España.
Al acabar la comida me tomé un coñac en aquel diminuto patio florido, donde de todos modos cabía mi corazón. Y bebiendo coñac y escuchando bromas me alegré de estar en España, un país en el que tan bien se comía y se escribía. Sin puritanismos ni gilipolleces.
Y el caballo estudiante allá arriba estudiaba saltando sobre nosotros.
ANTONIO COSTA GÓMEZ
FOTO DE CONSDUELO DE ARCO

