Eduardo Suárez Fernández-Miranda.
«El funeral duró horas: le cadáver de mi padre se empeñaba en salir del ataúd para bailar con sus viudas. Hicieron falta seis guardias para vencer su resistencia epiléptica y sellar la tapa. En lugar de tierra, llenaron la tumba con los cuerpos de las viudas. Regresé sola a la ciudad», Garras de Ángel.

Alejandro Jodorowsky (Tocopilla, 1929) y Jean Giraud (Nogent-sur-Marne, 1938 – Montrouge, 2012) no es la primera vez que colaboran. Guionista y dibujante ya habían trabajado juntos en Los ojos del gato (Norma Editorial) y El Incal (Reservoir Gráfica). Ambos títulos contienen los elementos fundamentales que envuelven la obra del autor chileno: espiritualidad, ciencias ocultas, simbolismo…
Así ocurre también con Garras de Ángel: cómic que acaba de publicar Norma Editorial en gran formato de lujo. La joven que responde al nombre de Garras de Ángel acaba de enterrar a su padre; ambos mantuvieron una relación que roza los contornos del mito de Edipo. Desorientada, se dirige a una casa que ha permanecido vacía durante cincuenta años. En ese escenario que Jodorowsky describe de forma inquietante -y que Moebius dibuja con maestría- Garras de Ángel va sufriendo una transformación a través de la cual alcanzará nuevas formas de trascendencia.
Alejandro Jodorowsky crea un relato perturbador, donde la iniciación sexual de la protagonista se plantea desde una fuerte componente psicoanalítica y mística, tan del gusto del autor chileno. Textos levemente poéticos que Moebius sabe interpretar a la perfección, ofreciendo unas ilustraciones que transforma la poesía en imágenes, en ocasiones muy explícitas e inquietantes.
Garras de Ángel es una exploración de un mundo fantasmal, donde el componente sexual se muestra en toda su fuerza. Su lectura supone una inmersión en el mundo sensorial que nos remite a autores como Georges Bataille o Milo Manara.

