Óscar de los Reyes.

José Luis Molina Bolaños (Mérida, 1968), es Licenciado en Filosofía, Humanidades y Teología y Máster en Comunidades Europeas y Derechos Humanos por la Universidad Pontificia de Salamanca. Además, es un apasionado de la Historia y del Arte, sobre todo de lo concerniente al Renacimiento y a la Baja Edad Media y un erudito investigador de la tradición oral de la lengua,  especialmente del refranero castellano, no en vano sus dos últimas publicaciones son en torno a esta cuestión: “El refranero castellano. 101 comentarios” y “El refranero español. Machismos, racismos… y 33 comentarios más”. Con todo, siempre saca tiempo para viajar con la familia o escuchar música de los años 80 con la que disfruta especialmente. Veamos qué nos tiene que contar.

  • ¿Como se pasa de ejercer el ministerio del sacerdocio a tu faceta como escritor y docente?

Las facetas de sacerdote y docente ya las tenía vinculadas, dado que los años que ejercí como sacerdote también lo hoce como docente impartiendo el área de Religión y Moral Católicas en ESO y Bachillerato. Obtener en el año 2008 la plaza de Profesor de Filosofía en ESO y bachiller marca un antes y un después en esto de la reflexión social, política y ética sobre muchos de los aspectos que actualmente continúan planteándose la sociedad del siglo XXI, tales como las guerras, el ejercicio político, la bioética, una economía justa, la existencia de dios, la educación de los jóvenes,… Todas estas cuestiones, que hasta ese momento las analizaba casi de manera exclusiva desde una óptica teológica, ahora se amplía logrando aunar la visión teológica con la visión ético-filosófica, lo cual me ofrece un resultado mucho más completo y global de todo ello. No en vano, esta es una de las funciones esenciales de la Filosofía, alcanzar una interpretación crítica y reflexionada de la realidad, tal y como sentenciaba el maestro Sócrates: “Una vida no reflexionada, no merece la pena ser vivida”. Pues, en eso andamos y eso dedicamos gran parte del tiempo, a reflexionar y a que esas reflexiones puedan serle útiles  a otras personas.

  • ¿En qué género incluirías tus libros?

Pienso que los dos títulos referentes al refranero, “El refranero castellano. 101 comentarios” y “El refranero español. Machismos, racismos,… y 33 comentarios más”, tienen un carácter ensayístico, aunque en el primero de ellos aparecería mezclado con el género histórico, literario y teológico. Por el contrario, en el segundo título, el género de ensayo aparece más en puridad.

  • ¿Tu profesión como profesor influye a la hora de escribir? Por ejemplo: sobre la investigación a realizar, el cotejo de documentación o bibliografía…

El hecho de llevar toda mi vida profesional dedicado a la docencia influye, ante todo, en la forma de expresar aquello que quiero comunicar. Tener cada día a adolecentes e incipientes jóvenes a los que tienes que explicarles y hacerles atractiva una cosa como es la filosofía y la ética quizás te hace perder precisión técnica y terminológica en aquello que estás transmitiendo pero también es cierto que probablemente estés adquiriendo mayor destreza en la compresión que puedas generar en las personas receptoras de tus mensajes y reflexiones. El feedback que me llega de lectores a lo largo de estos casi seis años de “vida literaria” es precisamente ese, de que lo que escribo lo puede leer cualquiera y que mis reflexiones están al alcance de cualquier lector, sin importar su mayor o menor cultura o hábito lector, lo cual me llena de un gran y sencillo orgullo, porque digo yo, de que sirve todo los conocimientos que hemos sido capaces de adquirir si no somos capaces de transmitirlos? Para mí, es tremendamente satisfactorio que me padre, cercano a los 90 años y con un nivel cultural más que básico, haya podido no solo leer, sino entender mis libros. Esto es lo que yo me propuse, que la sabiduría popular que encierran los refranes pudiese llegar a los círculos más populares de la sociedad. No puedo evitar que aquí se  me venga a la mente aquella acción de gracias que el evangelista Mateo ponía en boca del mismo Jesús: “Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los sencillos”.

  • ¿Cómo investigas? ¿Cómo te documentas?

De forma muy habitual, y tal como corresponde  a la tradición oral, mucha parte de la investigación se corresponde con la propia tradición oral, de manera especial con nuestros mayores y no solo por el tópico de que los refranes son cosas de “viejas”, como ya nos hiciera ver el Marqués de Santillana en su recopilación refranera a la que dio el título de “Refranes que dizen las viejas tras el fuego” sino porque verdaderamente son ellos los que atesoran celosamente este legado de tantas y tantas generaciones. Refranes, chascarrillos, expresiones, paremias, proverbios, romances, rondas,… en gran parte están almacenados en la memoria de nuestros mayores, hemos de espabilar y recuperar ese patrimonio lingüístico y literario antes de que todo pueda perderse.

Y, por otro lado, además del contacto con la tradición oral viva, pues acudo a las grandes autoridades del campo de la paremiología, tales como el mencionado Marqués de Santillana, el Quijote, la Celestina, el Lazarillo de Tormes, el libro de los Proverbios (Antiguo Testamento), el extremeño Gonzalo Correas, Sebastian de Horozco,  Luis Martínez Kleiser, a la web del Instituto Cervantes (el refranero virtual) o a contemporáneos, como Julia Sevilla o Jesús Cantera, entre otros.

  • ¿Qué te llevó a escribir?

He de decir que mi faceta como escritor es relativamente reciente y nace, como tantas otras cosas, durante el malhadado periodo de confinamiento, allá por el primer semestre del año 2020. Sí es cierto que con anterioridad había escrito cosas menores, artículos de opinión, alguna crítica literaria, crónicas culturales y eso sí, mucha actividad en redes. Pero como digo, mi primera incursión en el mundo editorial surgió en esa fecha, a finales de 2020 con un trabajo recopilatorio titulado “Valdelacalzada. Versos bajo su luna”, un trabajo que recoge la participación de poetas y escritores en las primeras cuatro veladas literarias (2016-2019) organizadas por la Asociación Vecinal Valviense y que cada verano tienen lugar en Valdelacalzada. Actualmente, estas veladas ya cuentan con ocho ediciones.

A partir de este momento, tomé contacto con este mundillo, con algunos escritores, con actos literarios, presentaciones…, y a fecha de hoy, tras seis años de aquello, cuento con tres títulos de producción propia, “Valdelacalzando. Un paseo histórico, literario y fotográfico por sus calles y plazas”, “El refranero castellano. 101 comentarios” y “El refranero español. Machismos, racismos,… y 33 comentarios más”.

  • ¿Qué se pueden encontrar los lectores al leer tus libros sobre refranes y toda esa riqueza tradicional que se suele transmitir de generación en generación por vía oral? 

Pues, van a encontrar con un centenar de refranes (exactamente, ciento uno) en cada uno de los libros. En el primero, “El refranero castellano. 101 comentarios”, ofrezco una recopilación de refranes, expresiones, modismos y otras expresiones, la mayoría d ellas ligadas con la tradición judeo cristiana y con el santoral que jalona nuestro calendario y principales festividades (navidad, semana y pascua). A lo largo de sus páginas los lectores podrán encontrar explicaciones al sentido y significado de muchas frases que pronunciamos a diario pero que desconocemos su origen y la razón por la cual se usan para ese menester concreto. Me estoy refiriendo a dichos del estilo, “más viejo que Matusalén”, “llorar como una Magdalena” o “estar en el séptimo, por citar solo algunas de ellas o a refranes tan ingeniosos y legendarios como , “En Santo Domingo de la Calzada, donde la gallina cantó después de asada” o “A Salamanca/Alcalá putas, que llega san Lucas”.

En mi segunda entrega refranera, sin embargo, el lector se va a encontrar con otra tanda de 101 refranes, pero en esta ocasión están agrupados en torno a otros temas que nada tienen que ver con nuestra tradición religiosa sino que más bien están orientados, en una parte a la crítica y del uso que tradicionalmente se ha venido haciendo de los refranes para denigrar a determinados colectivos históricamente discriminados, tales como las mujeres, negros, judíos, indios, moros, gordos, putas, maricones,..  Pero, por otra parte, también vamos a poder encontrar un bloque de refranes dedicados a cada una de las diecisiete autonomías españolas más las dos ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. Refranes en euskera, gallego, catalán, valenciano, bable, y mallorquí y sus correspondientes en lengua castellana, con el que pretendo hacer ver una pequeña muestra de las transversalidad del refranero universal. Y, finalmente, en la última parte de esta segunda entrega, podrán encontrar una serie de refranes referidos a las profesiones más clásicas de nuestro pueblos y ciudades, tales como médico, maestro, cantante, bombero, futbolista, alcalde, ama de casa,… con la particularidad de que cada uno de los treinta y cuatro refranes que compendia esta parte están  escritos por otras tantos profesionales que han escogido un refrán referido a su profesión y ellos mismos son los que firman la reflexión de cada uno de ellos Una capítulo coral, muy curioso y rico precisamente por la diversidad de visiones, estilos y planteamientos sobre la proyección que todas esta profesiones tienen en nuestra sociedad. ¡Para no perdérselo!

¿Qué opinarán sus lectores? ¿Serán más del marqués de Santillana o del Lazarillo de Tormes? Mientras se deciden ya saben qué podrían hacer: ora, lege et labora…