Eduardo Suárez Fernández-Miranda.

Pese a ser un narrador inconfundiblemente mexicano y pertenecer a una generación concreta, la suya es una escritura independiente y atípica, cuya mayor originalidad está en la disciplinada ausencia de visible originalidad. Juan Antonio Masoliver Ródenas.

Vinculado desde los años setenta a las principales editoriales españolas –recordemos su labor en el comité de lectura de Seix Barral, o su trabajo en Tusquets, donde dirigía la prestigiosa colección «Los heterodoxos»-, Sergio Pitol (1933-2018) ha publicado gran parte de su obra en la editorial Anagrama. Entre sus títulos destacan las novelas El tañido de una flauta, Juegos florales, El desfile del amor -Premio Herralde de Novela-, Domar a la divina garza y La vida conyugal. Y los libros El arte de la fuga, El viaje, El mago de Viena, que oscilan entre diversos géneros literarios más cerca de unas memorias literarias que del ensayo, y que constituyen el centro de la obra del escritor mexicano.

Con la aparición en 1996 de El arte de la fuga (Anagrama), el reconocimiento por parte de la crítica internacional fue unánime. Se trata de un libro híbrido que diluye las fronteras de la narrativa. Su protagonista -podemos imaginar que tiene las características del propio Pitol- “se fuga de una celda para encontrarse prisionero en otra que podría ser el paraíso, aunque él se encargará de convertir ese Edén en un sitio irrisorio, pero a la vez entrañable. Uno cree internarse en un ensayo para de pronto encontrarse en un relato, que se mutará en la crónica de una vida, el testimonio de un viajero, de un lector hedonista y refinado, de un niño deslumbrado por la inmensa variedad del mundo”.

En El arte de la fuga -recientemente reeditada- se muestra la infancia veracruzana de Pitol, su viaje a Chiapas, su larga estancia en Barcelona… No hay orden ni cronología en este libro. Lo importante es su contenido tan influido por los libros que ha leído, la pintura que ha visto, la música escuchada y olvidada… En definitiva, una extraordinaria experiencia lectora.

Pitol es un narrador que ha tratado de “manejar una realidad siempre visible, pero cada vez más dúctil y enmascarada”. Sus recursos literarios le han permitido dinamitar los muros más recios.