Redacción.
Carlos Ruiz Santiago (Sevilla, 1998) es escritor, cineasta y dibujante de cómics especializado en fantasía, terror y ciencia ficción. Estudió Realización de Audiovisuales y Espectáculos en el IES Néstor Almendros y ha dirigido y guionizado diversos cortometrajes presentes en festivales de la escena independiente, como el Festival de Cortometrajes La Onda. En el ámbito literario, ha publicado tanto de manera independiente como con editoriales nacionales e internacionales. Es autor de las novelas Salvación Condenada, Peregrinos de Kataik y Ceniza en las venas, además de haber participado en numerosas antologías como Crann Bethadh, We Can Always Tell o Avalon. También ha colaborado en revistas como La Cabina de Nemo y Ab Terra Flash Fiction, y ha ejercido como redactor en distintos medios culturales especializados. Mesías Muerto (junio de 2026) es su nueva novela: una poderosa historia de fantasía oscura sobre fanatismo, culpa y redención, en la que un mutante repudiado por el mundo deberá escoltar al nuevo Mesías a través de un peregrinaje brutal, enfrentándose a criaturas imposibles, falsos dioses y a su propia condena, mientras la salvación de un mundo moribundo pende de un hilo.

- CULTURAMAS.- Buenos días, Carlos. Mesías Muerto nos sumerge en un mundo decadente donde la religión, la violencia y la desesperación parecen marcar el destino de sus habitantes. ¿Cómo nació esta historia y qué fue lo primero que apareció en tu imaginación: el mundo, los personajes o el conflicto central?
RESPUESTA.- Lo primero que apareció fue la imagen de un hombre lagarto escoltando una caravana colosal. Normalmente las historias me surgen como una imagen o imágenes potentes o que, por lo menos, me apelan a algo. Una vez eso ocurre ya solo tengo que tirar del hilo. Todo es un proceso orgánico, una amalgama difícil de discernir. No diría que mi proceso es caótico pero si que enfoco la creación de historias como algo más visceral, en lugar del entorno más controlado y compartimentalizado que otros escritores prefieren.
- CM.- La novela gira en torno a un peregrinaje, una estructura clásica de la fantasía, pero aquí adquiere un tono profundamente oscuro y casi sacrificial. ¿Qué te atraía de convertir el viaje en el eje narrativo de la historia?
RESPUESTA.- El viaje es un tropo genial. Lo uso mucho, de hecho. Mis dos primeras novelas son viajes y la tercera a medias, así que esta cuarta no me extraña recaer. Es una metodología narrativa que me permite que la transformación psíquica y física de los personajes vayan de la mano, me permite variar localizaciones y hablar del mundo de forma natural, estrechar lazos y abrir la sensación de descubrimiento que siempre gusta tanto en este tipo de obras. Es una estructura simple, intento jugar con ella al máximo, pero es innegable. La realidad, no obstante, es que me siento muy cómodo en ella.
- CM.- Uno de los elementos más llamativos es la figura del protagonista, un mutante marginado que carga con el peso de su pasado mientras protege a una figura mesiánica. ¿Te interesaba explorar la idea de que la salvación pueda depender precisamente de quienes han sido rechazados por la sociedad?
RESPUESTA.- Ningún triunfador busca la salvación. Mesías Muerto son muchas cosas, pero uno de los puntos principales es si hay salvación si quiera. Kagstos quiere esa redención, pero la mitad del tiempo se pregunta si la merece y la otra mitad si existe siquiera. Por eso es el protagonista perfecto: él observa y reflexiona sobre el conflicto y los temas que le envuelven. De hecho, vive tan desapegado de la idea de la salvación que a veces parece un sujeto pasivo a lo que ocurre, aunque le envuelve directamente. Kagstos no es un ganador, es un paria, un desgraciado desde su nacimiento como tantos otros lo son. Su mundo, al igual que el nuestro, nos pone la salvación tan complicada que, a veces, nos planteamos si no estaremos siguiendo sombras chinescas. Esa es la gracia, ¿no? Que quienes buscan arreglarse son los que se sientes irreparables.
- CM.- El título, Mesías Muerto, resulta tan sugerente como inquietante. ¿Qué significado encierra y qué papel juega la fe dentro de la novela?
RESPUESTA.- La novela no deja de ser la traslación literal de un concepto real. El Mesias de la novela no es más que la esperanza y, aún más importante, el camino claro que seguir. Sin él, todo cae en el caos. Un horror controlado, nada de apocalipsis bíblicos ni meteoritos: el mundo de Kagstos se va al traste igual que el nuestro. Lo hace lentamente, con estupidez e inevitabilidad cósmica, cual polilla estrellándose contra la ventana una y otra vez. Cualquiera de nosotros ha sentido alguna vez el impulso de seguir por seguir: tienes un alquiler que pagar, una familia, unas expectativas, unos sueños, … Lo haces porque lo tienes que hacer, aunque el futuro cada vez está más embarrado y difuso. Hacerlo y esperar algo es fe. Es lo que se requiere de Kagstos y sus acompañantes: fé cuando no hay nada en lo que creer. Todo se desmorona y tienen que albergar esperanza si no quieren colgarse del siguiente árbol. Como todos, creo yo.
- CM.- A lo largo de la historia aparecen falsos dioses, cultos, profecías y distintas formas de fanatismo. ¿Hasta qué punto la novela busca reflexionar sobre las creencias humanas más allá de su envoltorio fantástico?
RESPUESTA.- Soy ateo desde prácticamente siempre, pero me crie en un colegio religioso. Supongo que por eso hay una fascinación en mis obras por la divinidad y todo lo que la rodea. Esto no es nuevo: la premisa de Salvación Condenada es un mundo destruido por volverse un cementerio de dioses, en Peregrinos de Kataik la figura de los dioses y su miedo a la muerte están presentes de manera constante y reflejan a la protagonista. Tampoco hay que irse tan lejos, más de un relato corto de los que tengo publicados tienen dioses muriendo, naciendo, comiendo o sufriendo. Para mí, esta novela es un sumun de obsesiones. Habla de esa dignidad con la curiosidad de un niño observando insectos: ¿Cómo puedes creer en un dios que alguien mató? ¿Cómo crees en algo indemostrable? ¿Por qué el tuyo y no el del resto? ¿Cómo puede ser de carne, pero sin las debilidades de esta? No pretendo responder nada, pero quizás si darle una dimensión terrenal que me permita observarlo y experimentar con ello.
- CM.- La fantasía oscura suele abordar cuestiones muy humanas a través de escenarios extremos. ¿Qué temas querías explorar bajo la superficie de la aventura y el conflicto?
RESPUESTA.- Buenos, en realidad creo que hemos abordado las dos columnas principales: la salvación y la divinidad. Como todo buen viajes, no deja de ser una oda al autodescubrimiento para nuestros dos mutantes principales. Kagstos empieza siendo el indiscutible protagonista, pero conforme vas a conociendo a Tne… ella también tiene conflictos. Son dos personajes muy interesantes pero unidos por ese camino incierto que deben de recorrer, sin entenderlo ni entenderse del todo. Supongo que, temáticamente hablando, podrías resumirlo en gente perdida en un mundo caótico que trata de darle orden y sentido a su breve y patética existencia en este mare magnum que es vivir.
- CM.- Tus obras anteriores ya transitaban territorios cercanos al terror, la fantasía y la ciencia ficción. ¿Qué dirías que aporta Mesías Muerto a tu trayectoria como autor? ¿Ha supuesto algún desafío particular?
RESPUESTA.- Buenos, es terminar de explorar una obsesión muy concreta de las divinidades como algo más tangible, como parásitos de nuestra esperanza, como señores y esclavos a un tiempo de nosotros. Espero de dejar de dar la murga con el tema en futuros proyectos. Y a nivel de desafío no sabría que decir, esta obra surgió de manera muy fluida y cómoda. No suelo trabarme mucho escribiendo, pero esta en concreto, no sé que circunstancias sería, prácticamente la vomite de una sentada.
- CM.- Como cineasta y dibujante de cómics, trabajas habitualmente con imágenes. ¿Crees que esa formación visual influye en tu forma de construir escenas, criaturas y paisajes literarios?
RESPUESTA.- Muchísimo. Mi colega y escritor Daniel Aragonés me lo dice siempre que se lee alguna cosa mía. Hay escenas que son puro placer visual. Hay, de hecho, momentos de mis historias que existen únicamente como una imagen poderosa que narran más que cualquier monólogo interno o dialogo. Primero con los comics y luego con el cine mi cerebro ha acabado cableado de ese modo. Soy tremendamente fan de la descripción y siempre busco esa imagen que se te clava a fuego y que yo mismo admiro cuando encuentro en las obras de otra gente.
- CM.- El mundo de la novela parece encontrarse al borde del colapso. En los últimos años han proliferado las historias ambientadas en sociedades decadentes o terminales. ¿Por qué crees que este tipo de escenarios conecta tanto con los lectores contemporáneos?
RESPUESTA.- Todo se va a la mierda de un modo decepcionante. Pienso que ninguno de nosotros se agobiaría tanto si Godzilla apareciese a destruirlo todo, sin embargo una caída lenta y farragosa por los intestinos del infierno es algo que a todos nos desgasta. Lo pero es que ocurre por mano de gente patética. Ni siquiera tenemos buenos villanos, ni eso nos permiten. De hecho, cierto villano más o menos principal de la novela es un miserable y un perdedor en el fondo. Supongo que esa sensación anímica haya empapando las obras de muchos escritores. Tampoco quiero sonar nihilista, de hecho, yo miro al futuro con esperanza y hasta casi optimismo. No me dejo engañar, pero tengo alguna lucecita encendida en mi corazoncito y eso creo que también se nota en mis escritos. O, por lo menos, en Mesias Muerto.
- CM.- Más allá de la acción y los elementos fantásticos, la novela parece hablar también de culpa, perdón y segundas oportunidades. ¿Crees que esos son, en el fondo, los verdaderos motores emocionales de la historia?
RESPUESTA.- Emocionales yo diría que sí. Y me gusta que lo menciones porque me viene genial para tirar del hilo de lo que decía antes. Hay mucha culpa y horror en la novela, acciones atroces y terrores nocturnos. Sin embargo, también hay mucha hermandad, hay cariño y apoyo incluso entre los rotos. Sobre todo, entre los rotos. Sinceridad. Las segundas oportunidades parecen complicadas de conseguir, casi imposibles, pero hasta el mayor de los parias no debe de caminar solo. Supongo que toda la oscuridad luce poco sin algo que alumbre el camino.
- CM.- Después de Mesías Muerto, ¿en qué proyectos estás trabajando? ¿Seguirás explorando la fantasía oscura o tienes previsto adentrarte en otros territorios narrativos?
RESPUESTA.- Toqueteo siempre muchos géneros, pero la fantasía y el terror me acompañan allí donde vaya. Estoy haciendo ahora una noveleta de vampiros lovecraftianos y luego tengo alguna idea para algo más amplio de fantasía oscura. También digo que tengo por lo menos cuatro o cinco novelas en el cajón: de sectas a terror gótico pasando por conspiranoias y horrores de internet y la nueva carne. Así que, en cuanto a futuros proyectos que verán la luz la realidad es que nunca se sabe.
- CM.- Para terminar, te agradezco tu tiempo y te lanzo una última pregunta. Imagina a un lector que descubre Mesías Muerto entre todas las novedades de la temporada. ¿Qué encontrará en sus páginas y por qué debería acompañar a sus personajes en este viaje?
RESPUESTA Y CIERRE.- Antes de nada, agradecer este espacio, estas preguntas tan chulas y a todo el mundo por leernos. No hay recurso más valioso que el tiempo y es un placer y un honor que lo gastéis con nosotros. Ahora bien, respondiendo a la pregunta: Mesias Muerto es la sensación en la garganta tras contemplar una alfombra de cadáveres frescos caídos por tu mano, el temblor del poder verdadero y horrible desgarrándote las venas y la mente antes de concederte todos tus deseos, el abrazo de un ser querido que sabes que no deberías amar, el de un hermano con sonrisa de maniaco, el olor de las ruinas antaño olvidadas y el tacto de lo que se oculta cuando las luces apagadas te dan escalofríos. Una sinopsis muy chula la podéis leer en la web de Editorial Veintinueve, pero, si queréis saber porque leer esta novela, espero que alguna de esas sensaciones se os clave dentro y os piquen a explorarlas. Y también hay una luna con gingivitis, que creo que como reclamo a posibles lectores debería de ser más que suficiente.

