Héctor Peña Manterola.

«Hoy en día, ¿quién no es un hijo de puta?». Con esta declaración de intenciones se precipitan los acontecimientos en Dioses Mancos, el cómic de ciencia ficción de Juan José Quijano, escrito en compañía de Eduardo Quijano (a quien tuvimos el honor de leer en esta sección) y de Marcelo Robles C.

Si estáis pensando en una space opera clásica, de bellos acabados que recuerdan a la arquitectura rusa del siglo pasado o la fantasía espacial más puritana, podéis ir olvidándoos. Dioses Mancos es gris, en el mejor de los casos. La novela gráfica nos pone en la piel del capitán Maní, un contrabandista (o pirata espacial) sin escrúpulos que vendería a su madre por el precio adecuado.

Con una fortísima influencia western, Maní y su tripulación recorrerán escenarios sórdidos, desde tugurios de mala muerte a prostíbulos con alienígenas de tres pechos, callejones donde se cometen asesinatos y violaciones, orgías de nobles… que el artista no esconde. Porque si algo es Dioses Mancos, es explícito.

La obra se lee en apenas un par de horas, aunque recomiendo dedicarle tiempo a los detalles. La evolución de Maní, los diálogos áridos, los duelos a pistola láser… El ritmo no para, impregnado de un profundo nihilismo.

Y tenemos un trasunto de Hulk Hogan. Como lo leéis. Al abrir el libro, fue lo primero que me hizo gracia. Luego, entre líneas, encontramos una crítica profunda a la sociedad actual llevaba al extremo, un postulado intrínseco a esta rama de la ciencia ficción. Quijano consigue combinar la crítica social y la metafísica más profunda con la violencia más visceral y la sordidez más perturbada.

Dadle una oportunidad y no os arrepentiréis. Lo prometo. Podéis conseguirlo en Amazon.