Pilar Martínez Manzanares.

Dolores Redondo regresa a las librerías con Todas las noches, todas las ciudades, una novela que promete convertirse en uno de los grandes acontecimientos editoriales del otoño. Fiel a su estilo, la autora combina el suspense con una intensa exploración psicológica para plantear una historia en la que la realidad y la ficción terminan por confundirse de forma inquietante. El protagonista es Benedict Newman, el escritor más famoso de su generación. Su vida cambia radicalmente cuando la policía lo relaciona con una serie de asesinatos idénticos a los descritos en su última novela. Tras sufrir un colapso, despierta convencido de que es Colt Star, el detective protagonista de sus libros. Desde ese momento, el investigador ficticio toma el control de la situación y se propone resolver un caso en el que el propio autor aparece como principal sospechoso.

La premisa resulta tan original como sugerente y sirve a Redondo para ir mucho más allá de los códigos habituales de la novela negra. La autora reflexiona sobre el proceso creativo, la construcción de la identidad y el vínculo que puede llegar a establecerse entre un escritor y los personajes que ha imaginado durante años. ¿Dónde termina la imaginación y empieza la realidad? Esa pregunta recorre toda la narración y se convierte en uno de sus principales motores. Otro de los pilares de la historia es Nash Elizondo, la hija de Benedict. Obligada a hacerse cargo de un padre con el que apenas mantiene relación, aporta una dimensión emocional que equilibra la tensión del misterio. Su desconcierto ante el comportamiento de Newman y su progresiva implicación en la investigación enriquecen una trama que no solo busca sorprender al lector, sino también profundizar en las relaciones familiares y en las heridas del pasado.

El juego metaliterario es, probablemente, uno de los mayores atractivos de la novela. La posibilidad de que un personaje de ficción cobre vida dentro de la mente de su creador abre la puerta a una historia repleta de dobles lecturas, incertidumbre y giros inesperados. Redondo aprovecha este planteamiento para construir un thriller que invita a cuestionar constantemente qué es real y qué pertenece únicamente al universo de la ficción. Todas las noches, todas las ciudades reúne los ingredientes que han convertido a Dolores Redondo en una de las autoras más leídas del panorama literario español: personajes complejos, una atmósfera absorbente y un misterio que mantiene el interés hasta el final. Todo indica que estamos ante una novela ambiciosa, capaz de conquistar tanto a los seguidores de la autora como a quienes buscan un thriller inteligente y diferente.