Óscar de los Reyes.
Antonio Puente Mayor (Sevilla, 1978) es licenciado en Filología Hispánica y DEA en Literatura Española, además de asesor editorial, docente, guía de tour operador y colaborador asiduo de diferentes medios de comunicación, tanto en prensa escrita como en radio y televisión. También, apasionado del teatro como es, ha siddo actor, director e investigador y dramaturgo, además de tener publicadas nada más y nada menos que ¡36 obras!, muchas de las cuales han sido editadas porlos principales grupos y sellos editoriales del país.
Es además y sin ninguna duda, un apasionado de su ciudad, Sevilla y de su barrio de toda la vida: Triana, además de serlo también de Andalucía y de la cultura en mayúsculas. Desde luego, motivos no faltarían para reconocer su vasta labor con la concesión de la medalla de su ciudad el día de San Fernando… Veamos, aquí, qué nos tiene que contar este escritor trianero sobre su última novela La abadía de hielo:

- ¿Desde cuando escribes, qué te llevo a ello?
Escribo desde que aprendí a leer; supongo que ambas cosas van aparejadas. Ya en el colegio, cuando cursaba EGB, escribía pequeños relatos de misterio que sorprendían a profesores y compañeros. Después llegaron la poesía y el teatro, y poco a poco fui descubriendo que escribir no era sólo una afición, sino algo que quería hacer en serio. El impulso definitivo llegó con Nazarenos de caramelo, un libro infantil con el que tuve una gran acogida en Sevilla y que llegó a ser finalista del Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil en 2012. Desde entonces hasta hoy he publicado 36 obras de distintos géneros, entre ellas literatura infantil, novela, ensayo y guías de viaje.
- ¿Qué se van a encontrar los lectores de La abadía de hielo?
Fundamentalmente, un viaje por una tierra que adoro desde que la descubrí en 2003: La Rioja. Ese año comencé a trabajar como guía de circuitos turísticos por toda España y aquella experiencia me cambió la vida. La abadía de hielo nace, en buena medida, de todo lo vivido desde entonces. Alba Villén, su protagonista, comparte muchas de mis sensaciones cuando, con 25 años, termina sus estudios y se enfrenta a su primer gran reto profesional. Pero la novela también es un juego para el lector, porque durante el circuito se produce un asesinato y tendrá que ir reuniendo las pistas para descubrir qué ha ocurrido.
- El regusto a lo mejor de Agatha Christie está muy presente ¿Te sientes influenciado de alguna forma por la maestra del misterio?
Aunque empecé a leer siendo muy pequeño, la primera autora que realmente me enganchó fue Agatha Christie. La descubrí un verano en la biblioteca pública de Sanlúcar de Barrameda y desde entonces se convirtió en uno de mis grandes referentes. He leído toda su obra e incluso he llevado al teatro dos de sus títulos más conocidos, Diez negritos y La ratonera. Su influencia ya estaba presente en mis anteriores novelas, especialmente en El enigma del salón Victoria y El pintor de los muertos, pero es en La abadía de hielo donde está más presente y resulta más evidente.
- ¿Cuanto de tu experiencia personal nos podemos encontrar en este viaje a lo desconocido, a lo misterioso…?
Muchísimo, empezando por la formación humanística de Alba, la protagonista. Al igual que yo, acaba de terminar sus estudios y, después de unas prácticas de verano, se enfrenta a su primer gran reto profesional a los 25 años. Muchas de sus dudas e inseguridades son las que yo tenía a esa edad, pero también su ilusión, su pasión por el trabajo y esa facilidad para relacionarse con la gente. Todo eso lo llevará a poner en práctica durante este travel mystery, que tiene mucho de los grandes clásicos de Agatha Christie, aunque también hay referencias a Arthur Conan Doyle y a Umberto Eco.
- El monasterio de Valvanera parece tomar vida propia, como elemento esencial en la trama ¿condiciona el devenir de los propios personajes?
Absolutamente. El monasterio es un elemento fundamental de la historia, no sólo por lo que representa, sino por el lugar en el que está y por todo lo que ocurre alrededor. Cuando llega la nieve y el grupo queda prácticamente aislado, el propio monasterio acaba condicionando mucho a los personajes y a sus decisiones. Además, Valvanera tiene una historia y una atmósfera muy especiales, y quería aprovecharlas para crear ese ambiente de misterio que necesitaba la novela.
- Emocionalmente ¿con cual de ellos te quedarías?
Sin duda, con Rosario, la más veterana del grupo. Es andaluza, como yo, y está inspirada en mi abuela Lola, con la que compartí un viaje a Italia en 1994, igual que hace Rosario en el libro con su nieto Luisito. Es un personaje con mucho sentido del humor, muy cercano y, en cierto modo, la sal de la historia. Le tengo un cariño especial porque, de alguna manera, también es un pequeño homenaje a mi abuela.
- Arte, patrimonio, música, cultura, gastronomía… están muy presentes ¿fue difícil encajar todo esto junto a un asesinato y la investigación del mismo?
Para mí fue muy natural, porque en el fondo es reflejar mi día a día como guía. Después de más de veinte años recorriendo España con grupos, he vivido todo tipo de situaciones y he conocido muchos lugares, historias y personajes. Así que quería que todo eso estuviera también en la novela. Lo único que no me había ocurrido nunca era tener un asesinato en el grupo… jajaja.
- ¿Cómo valoras tu experiencia al publicar en Roca Editorial?
Es un sueño cumplido. Primero, por la oportunidad de formar parte de Penguin Random House, uno de los grandes grupos editoriales del mundo, y después por la profesionalidad con la que cuidan cada detalle: la corrección, la maquetación, el diseño de la cubierta, la distribución… Todo el proceso ha sido una experiencia fantástica. Y, además, publicar La abadía de hielo con Roca me ha permitido cumplir uno de esos pequeños sueños que hacen especial este oficio: ver mi nombre en la estantería del centro comercial al que iba de niño. Allí me pasaba horas hojeando libros y cómics y, de repente, muchos años después, mi novela está allí. Es una sensación difícil de explicar.
- ¿Algún nuevo proyecto literario a la vista?
Siempre tengo varios proyectos entre manos. El primero llegará muy pronto, este mismo otoño. Se trata de una guía de mitos y leyendas de Sevilla, mi ciudad, que presentaré en la Feria del Libro de Sevilla. Me hace mucha ilusión porque es un proyecto al que le tengo un cariño especial y espero que guste. Más adelante, en los primeros meses del año, verá la luz un trabajo ilustrado muy bonito en el que he colaborado con Teresa Guzmán, artista y profesora, además de amiga desde hace muchos años. Está dedicado a la Generación del 27 y tiene un enfoque bastante diferente, así que creo que va a sorprender.
- Pues ya saben: lean La abadía de hielo, no les dejará indiferentes. Y, tal vez, sus viajes ahora cambien…

