ESPAÑA EN SORDINA

GONZALO SUÁREZ EN LLANES

Queríamos encontrar a Gonzalo Suárez en Llanes, Asturias. Un camarero nos dijo por dónde solía andar. Pero no lo encontramos.

Fue el director de cine español que más me fascinó. Y uno de los escritores que más me atrajeron. Casi tanto como Unamuno.

Publiqué mi primer artículo a mis quince años en “El Progreso” de Lugo. Se titulaba “El cine delirante de Gonzalo Suárez”. Para mí el delirio era el hablar sin normas, de manera libre y reveladora. El salir sin trabas del inconsciente.

Yo me basaba sobre todo en sus primeras películas: “Morbo” con su monstruo del bosque que asusta a la pareja que interpretan Ana Belén y Víctor Manuel. “Al diablo, con amor” donde hay una fiesta fantástica en un faro. Después vendrían “Ditirambo” donde alguien habla por el grifo del lavabo. La increíble “Epílogo” con dos escritores contando historias para seducir a Charo López y una pelea de boxeadores en el mar al anochecer. Y como escritor me fascinó “Rocabruno bate a Ditirambo”. Influencia de los cómics, decía un amigo mío de rigideces académicas. Bienvenido el comic si produce esa soltura, ese dinamismo. Y un estilo libre y ocurrente que se anticipa a Rodirgo Cortés.

En “El roedor de Fortimbrás” un tipo se refugia en un castillo contra todos los asediadores. Es como el asedio de la imaginación. Una pura delicia.

No vimos a Gonzalo Suárez en Llanes. Pero vimos un pueblo también lleno de imaginación y contrastes. Con arcos conopiales y un edificio de aire Bauhaus. Con un puerto lleno de barcas cabeceando y unas playas solitarias llenas de arena fina. En una de ellas me tomé el ron venezolano Santa Teresa, el mejor del mundo.

E iglesias románicas y restos de un castillo y una ensenada llena de grandes bloques de piedra pintados por Ubarrola. Un pueblo vibrante y suelto como las creaciones de Gonzalo Suárez.

ANTONIO COSTA GÓMEZ

FOTO DE CONSUELO DE ARC