Patricia Vázquez.

Hay parejas que enamoran al público desde el primer instante. Basta una mirada, un beso de película o una escena cargada de tensión para que millones de espectadores deseen verlas juntas también en la vida real. Pero ¿qué sucede cuando los protagonistas de ese romance inolvidable no se soportan en cuanto el director grita «¡Corten!»?

Esa es la deliciosa contradicción sobre la que Amy Jean construye Un amor inventado, una novela que nos lleva al fascinante universo de Hollywood, donde los sentimientos pueden convertirse en espectáculo, las apariencias cotizan al alza y enamorarse de la persona equivocada quizá sea el mejor papel de tu vida.

Delilah Williams y Ronan O’Connell acaban de conquistar al mundo con su interpretación de los protagonistas de una exitosa adaptación cinematográfica de Cumbres borrascosas. Su química traspasa la pantalla y los seguidores sueñan con que aquella pasión arrebatadora continúe fuera del rodaje. Hay un pequeño inconveniente: los actores apenas pueden verse sin discutir.

Un año después, la promoción internacional de la película los obliga a reencontrarse. Entrevistas, alfombras rojas, fotografías y sonrisas perfectamente ensayadas los convierten en la pareja ideal ante los ojos del público. Sin embargo, detrás de los focos se esconden viejas heridas, malentendidos y una tensión que amenaza con desbaratar el guion.

A partir de aquí, Amy Jean juega con uno de los ingredientes más irresistibles de la literatura romántica: el enemies to lovers, ese delicioso camino que lleva de la enemistad al amor. Pero la autora añade una reflexión interesante sobre la fama, la identidad y las dificultades de distinguir entre lo que sentimos y lo que los demás esperan que sintamos.

Con guiños al cine, la literatura clásica y la música pop, la novela despliega una atmósfera glamurosa, divertida y emocional, donde cada encuentro puede convertirse en una escena memorable y cada silencio esconder una confesión pendiente.

Un amor inventado es una lectura ideal para quienes disfrutan de los romances con carácter, protagonistas que se desafían y sentimientos que se resisten a salir a la luz. Porque en Hollywood casi todo puede fingirse, desde una sonrisa hasta un beso apasionado. Lo verdaderamente complicado es descubrir cuándo el corazón ha dejado de actuar.