Juan Manuel Holgado.
El Romanticismo, como movimiento artístico, sigue vivo, y con capacidad para producir magníficas piezas literarias. Para constatarlo basta con acercarse a La Isla Diamante, de la escritora soriana Pilar Herranz, publicada por Círculo Rojo. Los temas que anidan en este libro son los mismos que, de acuerdo con la autora, se enredaron en la cabeza y el corazón de su admirado poeta John Keats: la naturaleza, la vida, la belleza, el arte y la verdad.

Todos sabemos que la verdad se nos olvida. Es por eso por lo que la autora emprende todo un íntimo ejercicio de revivificación que le permita confirmar que todo lo vivido existió, y que, por supuesto, permanece, porque “quizás sólo vivamos realmente en el recuerdo”.
La naturaleza, el paisaje, como reflejo de los sentimientos del poeta, toma en este libro un papel central. La Isla Diamante, la isla de Wight, es el hermoso motor palpitante que alienta la narración. Seguro que quien no conozca la Isla podrá imaginarla con total precisión después de leer la descripción minuciosa e íntima de las praderas, los acantilados, las granjas y la paz que afloran en cada línea del relato.
Con la misma minuciosidad y el mismo entusiasmo se nos presentan las vidas y obras de los artistas y autores que vivieron, en algún momento, en la Isla. Sus biografías y sus palabras transfieren los sentimientos e ideas de la autora: el ansia de libertad e independencia, y el deseo utópico de no tener que decidir, de no tener que herir, de vivir todas las opciones.
El hilo conductor de toda la obra es una historia de amor; de un amor apasionado de juventud que se rompió. No cabe duda de que el amor mueve montañas, puesto que sólo su rememoración motiva tres viajes a la Isla, ilumina paisajes y nos sumerge en la belleza de la poesía. El diario personal de esta historia de amor es el núcleo dinamizador de este relato, cuya estructura, que en algún momento puede parecer confusa, está sabiamente estudiada para mantener la intriga y la emoción de la narración, a la vez que integra todos los otros elementos que construyen la obra. Todos estos contenidos se sustentan sobre un estilo limpio, de oraciones cortas y sintaxis ágil, a la vez que expresiva, que confieren sinceridad a unos pensamientos y emociones muy íntimos.
Lo romántico, en su definición presente, es una actitud del espíritu. Muchos de los elementos que componen esta hermosa obra, incluida la exaltación de la amistad, que con cuidada ternura describe, ilustran bellamente esta idea. A mi entender, además, en la base de este excelente libro subyace algo todavía más esencial, el dilema sobre lo que realmente constituye la materia del ser humano: el tiempo. ¿Es nuestro tiempo lineal o es circular? Si fuera lo segundo podríamos reencontrarnos con nuestros recuerdos.

