Horacio Otheguy Riveira.
Son compuertas muy antiguas las que abre María Velasco en Mantener fuera del alcance de los niños, autora y directora de una función inédita -en su amplia trayectoria-, esta vez como actriz –aunque como podéis ver, no lo soy– en una especie de conferencia dramatizada con vídeos, un bailarín y un cantaor.
Asistimos a un ritual coherente con la obra que conocemos (La espuma de los días, Primera sangre, Vendrán los alienígenas y tendrán tus ojos,…) por su modo de interpretar las cosas de vivir desde el margen y, a su vez, aprovechando su merecido éxito dentro del minoritario teatro de la experimentación y el aprovechamiento del arte insoslayable de contar historias.
La historia que aquí cuenta esta «no actriz» que se interpreta a sí misma revolviendo el arcón donde la infancia marginal encuentra sus máscaras y las destruye. Con una voz amistosa, cálida, nunca impostada, María se despoja de vanos abalorios y se desnuda en un proceso de carne viva ideológica, donde confluyen contradicciones imponentes como el padecimiento de una soledad de infancia -víctima de una educación funesta- y los grandes éxitos universitarios y escénicos que incluyen notables premios.
Todo circula con fluidez -y a trompicones con un guion poco trabajado- entre denuncias y emociones dentro de un espectáculo vigorosamente teatral con la presencia fascinante del bailarín Mario Patrón y al admirable cantaor Al-Blanco.
Valiosos efectos que se elevan sobre el cuerpo de Velasco, al colocarse desnuda bajo la ducha, de perfil y de frente, y poco después -al rendirse al amor del muchacho rebelde, una Carrie masculina sin poderes sobrenaturales-, escucha al cantaor, de pie bajo tenue luz, interpretar una conmovedora versión de A tu vera, siempre a la verita tuya, de Rafael de León y Solano, estrenada por Lola Flores en 1962 (en la película El balcón de la luna).

Mickey Rourke desnudo en Francesco de Liliana Cavani (1989). Francisco de Asís tan humano que aparece desnudo arrastrándose sobre la nieve. La niña ve por primera vez las gónadas y el trasero de un hombre.
Carrie, la primera novela de Stephen King y la primera película con Sissy Spacek, dirigida por Brian di Palma. Todos los terrores en un plano divergente. La madre feroz, fanática católica, la primera regla sin conocimiento alguno, las compañeras que se burlan, y ella La Hermosa adolescente asume con entusiasmo el poder telequinésico que le permite una fabulosa venganza.
María Velasco y la imposibilidad de ser como Carrie: rabia contenida en un teatro que expande con talento su necesidad de comunicar el fondo de sus ancestrales conflictos, dentro de una sociedad que sigue forjando una educación basada en aupar a los adaptados y despreciar a los que nunca se integrarán…
Texto y dirección: María Velasco
Reparto: María Velasco, Al-Blanco (cantaor) y Mario Patrón (performer y bailarín)
Coreografía: Josefina Gorostiza
Diseño de iluminación: Jorge Colomer
Diseño de espacio escénico: Jose Novoa
Diseño de sonido: Juanjo del Pozo
Asistente de diseño de vídeo: Alicia Soriano
Equipo técnico: Está por ver, Víctor Sánchez, Juanan Morales, Moi Méndez y Kevin Dornan
Estilismo: Antonio Mahugo
Diseño de vestuario: María Velasco y la compañía
Composición de música original: Tagore González y Al-Blanco
Letras: María Velasco y Al-Blanco a partir de Franz Kafka, Juan Ramón Jiménez y Susy Shock
Asesoría musical: Ruth Rubio
Entrenamiento actoral: Amelia Repetto
Diseño de videoescena: Elvira Ruiz Zurita
Asesoría artística: Marina Otero
Ayudante de dirección: Ruth Rubio
Producción: Teatro de La Abadía y Pecado de Hybris (Ana Carrera y María Velasco)
Producción ejecutiva: Teatro de La Abadía | Ana Carrera
Distribución: Proversus
Colaboración especial: Carmen Martinez-Raposo Caro
Con el apoyo de SIMEI y del Ayuntamiento de Madrid
Agradecimientos: Sociedad Cervantina, Patricia Caro, Elsa del Mar, Gian Carlo Pia Mangione y Borja Bonafuente.




