ESPAÑA EN SORDINA

CUENCA ESTÁ EN EL SUR DE CHINA

Salí a la pasarela delante de las famosas Casas Colgadas. Había visto allí los deliciosos acules abstractos de Fernando Zóbel y las telas desagarradas de Manolo Millares.

Le pedimos a unos supuestos japoneses que nos hicieran una foto, repetimos el tópico: ellos saben mucho de todos. Nos hicieron varias fotos y yo les dije: hagan una foto romántica con mi amante.

A mí me parecían muy elegantes y muy cultos. Resultó que eran chinos, pero uno tenía parientes japoneses. Eran de una ciudad al sur de China. Recordé que yo había planeado viajes sutiles a algunas ciudades del sur de China. Sobre todo Hang Zhou, donde floreció la dinastía Song en su decadencia mientras afuera amenazaban los bárbares manchúes de las estepas.

Llegaron a un grado de refinamiento y sutileza increíbles. Allí sobresalió la pintura china de atmósfera y la poesía de Li Po y sus discípulos. Hangzhou es un mito para mí con sus lagos y sus pagodas y sus paseos en los islotes. Y sus construcciones tradicionales y aéreas. Ya no iré allí, he descartado los grandes viajes.

Pero aquellos ojos chinos, de una ciudad próxima a Hangzhou, tenían dentro la española Cuenca. Que también era pintoresca y aérea y vertiginosa. Con un monasterio atmosférico al otro lado del abismo. Lo habría pintado Li Cheng.

Por unos instantes Cuenca estuvo en el sur de China y fue una ciudad china. Refinada y vertiginosa. Con los refinamientos de la catedral y los precipicios con casas de viento. Y nosotros paseamos hechos viento por ella.

ANTONIO COSTA GÓMEZ

FOTO DE UN CHINO DEL SUR DE CHINA