“El hijo de la novia” en espléndida versión teatral de Garbi Losada

Por Horacio Otheguy Riveira

Un éxito muy emotivo a través de un género teatral poco frecuentado en Madrid, un melodrama que aborda temas profundos y dolorosos con felices toques de comedia. Como en la película argentina, en esta versión española se ríe y se llora a partes iguales para bien de todos y mal de ninguno, con un gran equipo de profesionales que nos invitan a un viaje por el corazón de asuntos cotidianos que nos llenan de miedo y de esperanza, casi al mismo tiempo, pero con un reconfortante abrazo final de amor y solidaridad. Máxima responsable de tan conmovedor resultado, su coautora y directora: Garbi Losada.

 

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De izquierda a derecha: Mikel Laskurain, Tina Sainz, Juanjo Artero, Sara Cozar, Álvaro de Luna.

 

Llegué al teatro con un gran prejuicio: ¿Cómo puede funcionar la adaptación a escena de una película tan vista, de tanto éxito, y además argentina, con grandes figuras del teatro y el cine interpretando una dramedia tan peculiar, tan “localista”, con sus característicos tacos, sus giros irónicos típicos del humor porteño…? Pregunta larga y sinuosa que pensaba responder con unos puntos suspensivos, que seguramente descansarían en los magníficos actores, a quienes aplaudí con ganas en otras ocasiones.

Como veterano espectador de teatro, uno de mis disfrutes mayores es que me rompan los esquemas, relajarme y dejarme llevar por la propuesta que me hagan. Y en este caso, la alegría fue inmediata. Amor a primera vista ante una invitación irresistible: el espacio escénico en blanco con matices de un salón de paso al restaurante italiano de la familia Belvedere (creación de Markos Tomas), la iluminación matizando días y noches, intimismo y vodevil (Xabi Lozano), y una banda sonora envolvente, encantadora (Javier Asín)…

En este ambiente El hijo de la novia —la película que escribiera y dirigiera Juan José Campanella (Luna de Avellaneda, Vientos de agua, El secreto de sus ojos…)— circula con la elegancia, la alegría y la tristeza que renueva las ganas de vivir con la precisión de una obra teatral que respeta las condiciones del clásico melodrama, pero aporta la agilidad, la capacidad de síntesis, y el punto justo de aunar drama y comedia del teatro contemporáneo.

La dirección de Garbi Losada es tan conmovedora como la propia historia de padres e hijos, de parejas rotas y de accidentes fatales, con una madre con la cabeza desordenada pero las emociones abiertas, una familia “funcional”, frente a la clásica del teatro del siglo XX y lo que va del XXI, típicamente disfuncional, destruida, desgarrada, para la que ya hay muchas obras maestras escritas (ahora mismo, El largo viaje del día hacia la noche y True West).

 

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La familia argentina de la película original encuentra su adaptación sin ningún sobresalto, porque los autores (Garbi Losada y José A. Vitoria) fueron al meollo del asunto y desarrollaron maravillosamente lo que tiene de universal el conflicto y su resolución. Un acto de amor que la puesta en escena resalta en los mínimos detalles, en el ritmo de la sucesión de escenas, en el vaivén de los deseos, los sueños y temores de los personajes, alcanzando también un diálogo secreto entre la corriente cultural argentina y la española con tantos elementos y emociones en común. Y además un notable espíritu de equipo que transmiten sus intérpretes en una armonía también muy emocionante entre las distintas generaciones, y por tanto variadas experiencias, todos ellos: veteranos y más jóvenes reunidos para representarnos situaciones con las que resulta imposible no identificarse.

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Para quienes disfrutaron de la película, el consejo de que sus prejuicios no les impida disfrutar de esta hermosa sesión de teatro sentimental, emotivo, conmovedor: tres palabras que parecen en desuso o “miradas por encima del hombro”, que se saben convertir en obra de arte cuando detrás se encuentra tanto talento como en este equipo, del primero al último.

En el recorrido de la función hay, sin duda, algunas escenas fundamentales, aunque la clave principal está en el encuentro definitivo de Juanjo Artero/Tina Sainz, el hijo que crece en edad, pero con un corazón adolescente aguijoneado por el recuerdo de una madre muy dura. Un diálogo y un abrazo que sintetiza y resuelve la parte más dramática con la generosidad de los poetas y la rotundidad de los mejores actores que cuando sonríen, lloran o simplemente se miran, llega al espectador un buen montón de razones para seguir pensando que en medio de una sociedad en ruinas aún hay motivos de lucha solidaria a partir del propio núcleo familiar.

Un merecido éxito que ha llenado teatros en una larga gira, al fin en Madrid.

 

10409557_1475602736049887_314280155952916209_nEl hijo de la novia

Basada en la película del mismo título con guión de Fernando Castets y Juan José Campanella

Adaptación: Garbi Losada y José A. Vitoria

Dirección: Garbi Losada

Intérpretes: Juanjo Artero, Álvaro de Luna, Tina Sáinz, Mikel Laskurain, Sara Cozar

Diseño de iluminación:  Xabi Lozano

 

Espacio escénico: Markos Tomas

Música original: Javier Asín

Diseñor de vestuario: Tytti Thusberg

Fotografía: Extiphoto

Lugar: Teatro Bellas Artes. Madrid

Fechas: Desde el 17 de septiembre de 2014

 

 

 

 

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