‘Alce Negro habla’, de John G. Neihardt

Alce Negro habla

John G. Neihardt

Traducción de Héctor Arnau

Capitán Swing

Madrid, 2018

383 páginas

 

Por Ricardo Martínez Llorca / @rimllorca

Hay una secuencia en la película I Origins, que pasó más desapercibida de lo que merece en el circuito de cinéfilos, en que la pareja protagonista de la primera mitad del metraje se encuentra en el laboratorio donde él trabaja, experimentando con gusanos para obtener mejoras genéticas; ella, que es una suerte de némesis de él, bohemia, luchadora, le pregunta cuántos sentidos tienen los gusanos. Tras la respuesta de él, afirmando que carecen de la vista o del oído, ella responde que si los gusanos pensaran no serían capaces de imaginar que existe un sentido como la vista o el oído. Y a continuación le comenta que si existiera otro sentido, al margen de los cinco que poseemos, podríamos ignorarlo del todo. Sobre ese sexto sentido se ha derramado mucha tinta y mucha verborrea, pero es ese instante preciso de la película el que mejor expone las dudas y presenta la posibilidad de que el universo se extienda más allá de lo que percibimos. La protagonista habla de espiritualidad, recuperando las tesis románticas y casi religiosas de unos años, los sesenta, tal vez los setenta, que no han muerto del todo. El lirismo pervive entre gente libre y sencilla, gente que sin tanto atributo científico conoce mejor a los hombres.

Este Alce Negro habla que recupera Capitán Swing es parte de aquel movimiento. Alce Negro es un líder espiritual indio con el que se entrevista John G. Neihardt (EE.UU., 1881 – 1973), cuyas palabras nos llegan a través de muchas otras voces. Para hablar con él precisa de un intérprete y de un taquígrafo que tome anotaciones. Posteriormente Neihardt replica introduciendo modificaciones para darnos a entender el sentido de lo expuesto, pero trata de reproducir el sonido de la voz, como lo hace el traductor al castellano. Todo esto supone que la labor de anotaciones es casi tan importante como el propio texto, un reflejo biográfico de Alce Negro. Sus visiones comenzaron durante un episodio febril en el que, siendo niño, se mezclaba lo onírico y lo real. La reproducción de esas visiones a lo largo de su vida le reclamará a llegar a ser un sanador para los suyos. En la descripción de esas imágenes nos reencontramos con Carlos Castaneda, con el Génesis y con Platón y el mito de la caverna. De hecho, a lo que más se asemeja la vida de Alce Negro es a ese mito: ver la realidad donde otros solo ven las sombras. Algo muy semejante a lo que sostiene la protagonista de I Origins.

Podríamos censurar un poco la vida de Alce Negro, como aquello que le llevó a participar en el circo de Búfalo Bill y hasta en una gira por Europa. Pero hay que tener en cuenta que su infancia y adolescencia vienen marcadas por la derrota de su gente. La derrota bélica y hasta el sarcasmo con que les tratan los miembros del ejército americano, pues es sarcasmo arrancarles de una tierra en la que están tan arraigados como las plantas, para llevarles a lugares de clima inhóspito. En ese sentido, su relato es también una novela de iniciación. Mientras dispara, piensa en el mundo más allá del mundo, en el alma y en la sanación espiritual. Su convicción de poseer ese don del que habla la chica de la película, y ver con el sexto sentido, surge muy pronto. Con catorce años es guerrero, con veinte, sanador. Sus visiones no se remiten a aquel episodio, y resurgen y se reinterpretan a una escala humana. Nada de Apocalipsis, se trata, tal vez, de algo más similar a Dejá vu. El caso es que, sea como sea, sus curaciones tienen éxito. En ese sentido, se adelanta a cualquier teoría de moda tipo Mindfullness. De tal manera que este Alce Negro habla es un libro que nos habla de una época en la que los indios ya eran los buenos, y también una obra que es cimiento de toda una cultura espiritual posterior. Como Alce Negro, como la protagonista de I Origins, uno no deja de preguntarse si ese sexto sentido existe, y en qué consistirá. Puede que no exista vida después de la muerte, pero tal vez sí exista otra vida mientras estamos despiertos. Es la pregunta lo que nos interesa. Ojalá nadie encuentre la respuesta. Buscar y caminar es necesario.

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