Del deber y el placer

Del deber y el placer

    “No hay que hacer con leyes lo que se puede hacer con las costumbres”, decía  Montesquieu. Y al contrario, no hay mayor imprudencia política que querer modificar por ley una costumbre. Esto lo sabe todo el mundo menos los progres, que estarían dispuestos...
Del deber y el placer

De ideas e ideales

  Suele olvidarse que los hombres han heredado de sus ancestros no sólo supersticiones, prejuicios, actitudes y obsesiones, sino también, en la misma medida, han heredado sabiduría e ideales. * Dijo alguien que “las ideas mueven el mundo sólo si antes se han...
Del deber y el placer

Nuevos fragmentos sobre la vanidad

    La Bruyère decía que “el adulador no tiene buena opinión de sí ni de otros”. Sin embargo, paradójicamente e inversamente, el vanidoso tiene buena opinión de sí y buena de los otros (por eso confía en el criterio de los aduladores y los busca como un...
Del deber y el placer

La fama se disipa por la vista

  El camino de la fama es como el de la bola de nieve: una vez echada a rodar por alguien ―por ejemplo, los medios de comunicación― continúa agrandando por sí misma su volumen. Otras veces no es por acumulación, sino por extensión y multiplicación: como la red...
Del deber y el placer

Decir lo imprescindible

    A veces se considera inteligentes e instruidos a individuos que han hecho una obra voluminosa por el mismo hecho de haberla llevado a cabo. Habría que añadir que un individuo verdaderamente inteligente, y además honesto, cuando se pone a escribir se...
Del deber y el placer

El arte de decir corto

  Se percibe por destellos de evidencia a los que llamamos intuiciones. Por eso, y aunque se haya teorizado mucho sobre los métodos del saber, el Método por antonomasia desde Descartes es lo que podríamos llamar intuición razonada o razón intuicionada. En el...