La razón envejece más que las palabras

La razón envejece más que las palabras

    Llegado a un punto de la vida, el joven abandona las orientaciones de sus padres, recibidas durante la niñez, y se engancha a las orientaciones intelectuales de la moda (desde la del vestir hasta la científica, pasando por la ideológica), que, por otra...
La razón envejece más que las palabras

Vivir entre ruinas

  Yo no soy viejo, es mi vida pasada la que está ya un poco lejana, la que se ha hecho un poco vieja. * Creo que un viejo tiene las mismas dificultades en la vida ─a veces menos─ que un joven. La diferencia está en que en el viejo, para levantar esas...
La razón envejece más que las palabras

Sobre el paso del tiempo

No puedo dejar de tener conciencia de mi vida como un viaje permanente, y ver a todos los que me rodean como viajando al mismo tiempo que yo, en la misma balsa, aguardando –distraídos mientras aguardamos– recalar (quizás) en un paraíso… que, a medida que pasa el...
La razón envejece más que las palabras

Tontos, locos y cobardes

  Por su propia naturaleza, la tontería es de carácter superficial; y como nos relacionamos socialmente en la superficie de nosotros mismos, nos relacionamos, por tanto, a través de tonterías. Ahí es donde intervienen los políticos, combinando, dirigiendo y...
La razón envejece más que las palabras

El prodigio de la bondad

Si, como decía Mark Twain, desde los tiempos de Adán los tontos están en mayoría, entonces desde los tiempos de Caín están los hijos de puta, añadiríamos nosotros. Por tanto, y aunque el Eclesiastés ya aclaraba que “el número de tontos es infinito”, no llegó a poner...
La razón envejece más que las palabras

Hacerse el tonto

  Decía M. Twain que “desde los tiempos de Adán, los tontos están en mayoría”. Si pensamos sobre esta cuestión podríamos llegar a la conclusión de que esa mayoría no lo sería tanto por extinción de los listos, cuanto porque en cada tiempo nace por floración...