El fútbol no importa nada

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Por Néstor García

Hubo un tiempo en el que nos parecía imposible ganar un mundial. Un tiempo en el que lo importante en los juegos de fútbol no era la simulación. Ni importaba el nombre de los jugadores (bueno, eso hoy se sigue dando). Y la única posiblidad de hacer algún intento de táctica era solo con dos botones (bueno, el mítico “X, CUADRADO, GOL” también sigue vigente). Pese a todo, ese era el tiempo de Nintendo World Cup.

Parido en 1990 por la compañía Technos Japan para NES, esto será lo más cerca que estén nunca de emular la mítica serie de Oliver y Benji.

Está bien, olviden tratar de hacer el “tiro del águila” o usar dos jugadores gemelos que uno pegue un salto contra el larguero y remate a gol (¿por qué nadie habrá implementado esto nunca?). Pero las chilenas del Nintendo World Cup no se quedan lejos: la pelota se transforma en dos, o gira por todo el campo o… Y se cumple el súmmun de muchos jugones: no existe el árbitro…así que dejen correr su sádica imaginación (una táctica pasa por dejar muertos en el suelo a todos los jugadores del equipo rival).

Saltarán lágrimas de la risa viendo salir por los aires a los jugadores propios y rivales. Y estas se harán mar cuando se pruebe uno de sus seis campos alternativos: fundamentalmente el de piedras (sí, darse contra una piedra es como darse contra la pierna de un rival) o el mítico campo de hielo (sí, puedes comenzar una falta en un extremo del campo y terminar en el otro… al igual que tu cadáver).

El sistema de juego es curioso: solo manejaremos a un jugador, que podremos elegir, y con él recorreremos todo el campo. Pero eso sí, tendremos la opción de pedirle al resto del equipo que nos pase el balón o tire o regateé; y ellos cumplirán las órdenes a rajatabla por muy tontas que estas sean. Toda la táctica previa al partido pasa por configurar al equipo con parámetros como que siempre que puedan los compañeros pasen o regateen, permitirle al portero que suba al remate (jajajaja, lo que dará una derrota segura),  que rematen todos, o que a la hora de defender la intenten robar o simplemente se dediquen al homicidio (tampoco está mal, ¿eh?).

Y la plantilla de selecciones es más que suficiente: Camerún, Japón, Francia, Rusia, España (son malos con ganas), Inglaterra, México, Holanda, Brasil, Italia, Argentina y Alemania. Por cierto, este es el orden en que te enfrentas a ellos en el campeonato mundial a un solo jugador.

Pero aunque jugar solo es divertido, jugar hasta cuatro tipejos cruzando órdenes en un equipo de seis es algo inenarrable.

La diversión también pasa por la ambientación con una musiquita (en los juegos retro a la banda sonora se le debería llamar musiquita) muy pegadiza (cada equipo tiene la suya, que no es el himno) y una caracterización gracioseta de los jugadores (que son, por cierto, personajes de la franquicia de juegos Kunio-Kun).

En conclusión, uno de los juegos más míticos de fútbol y con menos fútbol que jamás han existido y que perdurará entre risas con el paso de los años como aquel “de las chilenas y el campo de hielo”.

Para terminar, anécdota graciosa: para los que se quejan de la falta de licencias del Pro y sus nombres divertidos, los japoneses o quien adaptara el juego para Europa debió dar por sentando que uno de los nombres típicos en España es el de “Tonto”. Así, como suena. Tenemos a Pablo, Juan, Carlos… y el de más gusto Franco. Eso sí, no esperen ver a Adolf en la plantilla alemana.


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Una respuesta a El fútbol no importa nada

  1. Es un juegazo! Como dices, es muy divertido jugar en el campo de hielo y deslizarte muchísimo, o tropezar con una piedra!
    Una buena forma de ganar es dejando todo el rato a tu jugardor en la portería.

    Muy buenas críticas Néstor

    Un saludo

    Esther

    Esther
    14 noviembre 2010 at 14:50 pm

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