Música: Lo mejor del 2010 (IV)

Esta vez una cuenta atrás por Juan Francisco Gallego Sánchez.

DISCOS

10. Nacho Umbert & la compañía, Ay…¡ , Acuarela, 2010.

Si las historias que canta Nacho fueran verdad, la realidad que nos pinta sería un fresco maravilloso donde la cotidianidad, la felicidad doméstica y el ansia de cambio, vendrían de la mano de aquellos fotogramas neorrealistas en blanco y negro que mostraban la decadencia, el estupor y la candidez del día a día. Si estas canciones fueran mentira serían un sueño de siesta, un arrebato somnoliento y reconfortante de lo verdaderamente importante.

9. Gustavo Cerati, Fuerza Natural, Sony Music, 2010.

Nada se puede decir de Soda Stereo (grupo mítico argentino) que no sepan millones de hispanohablantes. Su líder y compositor, Gustavo Cerati, vuelve a mostrarnos los límites del pop-rock clásico, entendido éste, aunque sea inconscientemente, como un manual de redención. ¿Por qué? Tras años de progresión constante, el argentino se detiene en cada hito representativo de su carrera y convierte en paradigma aquello que una vez lo consagró: el rock, el pop, la electrónica y el folk de un maestro “cantor” en estado de gracia compositivo.

8. Pony Bravo, Un gramo de fe, El Rancho, 2010.

Ya dijimos que los Pony bebían de tantas fuentes y tan dispares entre si, que lo que a priori se podría interpretar como una parodia, nos revelaba un uso de las fuentes con sumo criterio, gracia y duende andaluz. La sátira mordaz que esconden sus canciones sólo es una de las múltiples aristas que podemos entrever en este tratado de ritmo audaz y peleón, que desde las primeras escuchas nos posiciona en la embriaguez y en el delirio de la música más hedonista, pero no por ello, carente de profundidad.

7. Dotore, Los veranos y los días, Discos Primo 05, 2010.

¿Dónde quedó aquel pop íntimo y elegante que caracterizó el sonido Donosti? Pablo Martinez Sanromá es un digno, sino sucesor, si deudor de aquellos hicieron de la languidez emocional una señal visible de su idiosincrasia. Exponer, mostrar la melancoía de los últimos días del verano. Estación total y efímera que sin embargo prevalece en este frío de ahora y en estas canciones; ya para siempre, en mi memoria estival.

6. Miguel Poveda, Coplas del querer, Discmedi-Universal, 2010.

Pues si. Aquí está. Entre el estruendo post-todo (añádase pop, rock, folk,…) se yergue indiscutible la emoción y el estertor pasional de la voz de Miguel Poveda. Con ayuda de Joan Albert Amargós y Chicuelo, Poveda reinventa la copla popular y dota al género de una entidad inédita. La copla, en este caso, está a la altura del tango. Poveda les da la vuelta, las regurgita y las transforma en bastiones clásicos. Quien no se emocione con “A ciegas” o “Mis tres puñales” no ha sentido jamás.

5. Standstill, Adelante Bonaparte, Pias.Spain, 2010.

El pequeño emperador no imaginó nunca que su figura pudiera servir como símbolo o metáfora del empuje vital que todo ser vivo necesita para, paso a paso, ir dejando las diversas etapas que se van quedando en el camino. Eso es lo que intenta relatarnos el protagonista del disco “B”; personaje , trasunto del treintañero, que a lo largo de un periplo en tres paradas o fondas del alma, se duele, se ama, se sufre, se recuerda y se teme a partes iguales. ¿Qué quieren? Es la vida y su contradicción. Standstill siempre suman. ¡Qué cabrones!

4. Triangulo de amor bizarro, Año santo, Mushroom Pilow, 2010.

Vamos a ver, ya estoy harto de esa extraña dicotomía que privilegia un tipo de canción, digamos conversacional, en detrimento de otra clase de expresión donde lo críptico y el juego verbal son el eje fundamental de su argumento. Los gallegos son consecuentes con su discurso y así, unas letras plenamente líricas e instaladas en un absurdo surrealista, se desarrollan y encuentran su cauce natural en un colchón de ruido rítmico con esqueleto pop; máscara de las obsesiones contemporáneas. ¡Cuidado “niña con lo que te ofrecen”!

3. Los planetas, Una ópera egipcia, Octubre-Sony, 2010.

El flamenco mantiene el quejío pese a las múltiples capas que lo metamorfoseen. Quizá la hondura y el poso esencial de este género tenga que ver con aquello intrínseco e inmanente que configura al ser humano. No son más que unos cuantos temas: ¿manidos?, ¿topicazos? ¿Acaso no todos nos enamoramos? ¿Es posible que no sintamos ninguna de esas sensaciones y emociones que Los planetas rubrican una y otra vez en cada canción? Yo creo que no.

2. Fred i son, Diu que no sap què vol, Sones, 2010.

Una ventana, una casa con patio entregada al sol y al mar. Una playa en calma con sus esteras y sus niños ruidosos.

“Diu que no sap què vol” Di que la lluvia es igual y distinta cuando toca cada superficie y que, sin duda, es un fenómeno que nos remite al pasado. Como las melodías de Fred i son: suceden ahora, pero son mucho más viejas que nuestros sentidos. Nos devuelven una infancia antigua y luminosa donde podías disfrutar de la vida sin sonrojo. Soy un niño, si, y Fred i son me lo han recordado.

1. Ornamento y delito, Rompecabezas de moda y perfección moral, Limbo Starr, 2010.

Ojala hubiera un disco que explicara la vida; una colección de canciones perfecta e intransferible que acompañara y jusficara los buenos y los malos momentos.

Canciones que cubrieran las paredes de notas musicales y melodías secretas, y que sólo el que las escuchase resurgiera del dolor y redimiese sus cuentas.

De alguna manera, todos sabemos que ese disco no existe; y quizá sea mejor así. En la imperfección se cifra lo sublime, siquiera lo necesario. Entonces, mientras tanto, aparecen canciones como estas, llenas de la sordidez de la ciudad, de la oscuridad y el frío de ciertas esquinas, de la vergüenza y de “salones de juegos, coches y puteros” y de los“murmullos en el centro del desierto”…de ese Madrid oculto y radiante a la vez, capital de la gloria y páramo futurista y rancio.

Costumbrismo trasgresor con mucha mala baba que alimenta los bajos instintos de nosotros, los urbanitas, que esperamos, ¡ilusos! , un disco perfecto… ¡Ni falta que hace!

CANCIONES

  1. Ready To Start, Arcade Fire.
  2. Madrid, Ornamento y delito.
  3. Señora de las alturas, Los planetas.
  4. Las inmensas preguntas, Nacho Vegas.
  5. Cien hombres ni uno más, Nacho Umbert.
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