El paseo bajo los árboles, de Philippe Jaccottet

Por Ernesto García López

El paseo bajo los árboles
Philippe Jaccottet


Siempre es motivo de alegría la publicación en España de un texto de Philippe Jaccottet. Uno de los poetas más importantes en lengua francesa. Todavía recuerdo con viva emoción la lectura que, allá por el 2008, nos regaló en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Éramos muchos y desde entonces seguimos siendo muchos los que rastreamos sus libros con enorme fidelidad y respeto. En esta ocasión la magnífica editorial Cuatro, y gracias al buen hacer de su traductor Rafael-José Díaz, tenemos ocasión de adentrarnos en un volumen de reflexiones acerca de la experiencia poética. El paseo bajo los árboles es un recorrido por las intimidades del pensamiento. Un modo de «poemática del pensar» por medio de la vista, el tacto, la mirada, gracias a los paseos por los alrededores de Grignan (en el sur de Francia), auténtico refugio del autor, no castillo ni torre, sino ventana al mundo enraizada a un paisaje natural y cultural que interpela y dialoga con su propia identidad subjetiva. Jaccottet no elude las contradicciones, los distintos deslizamientos que zarandean su poética y la atraviesan de dudas. Pero siempre desde una apuesta por conectar las dimensiones íntimas, herméticas e interiores, con los aspectos matéricos que nos rodean. Este libro se publicó originalmente en edición ampliada en el año 1961 (Mermod) y nos llega hoy por primera vez en castellano.

Para adentrarnos en sus muchas posibilidades me gustaría relacionar esta poética con la obra del filósofo francés Edgar Morin. Decía éste: «Del mismo modo, importa no ser realista en un sentido trivial (adaptarse a lo inmediato), ni irrealista en el mismo sentido (sustraerse de las coacciones de la realidad); lo que conviene es ser realista en el sentido complejo del término: comprender la incertidumbre de lo real, saber que existe una porción de lo posible aún invisible en lo real». Pues bien, Jaccottet parece hacer suya esta divisa, de modo que este libro proyecta un diálogo continuo con la «incertidumbre de lo real», generando un alejamiento de la enunciación agonística del sujeto sin perder de vista la idea misma de subjetividad. Lo que está en juego es la «observación sin fin», pero siendo conscientes que esa contemplación no conduce a verdad alguna sino a las ambigüedades e inconsistencias de lo real. Sus «ríos liberados». Sólo así es posible arraigarse en esa misma realidad que casi todo lo contiene. Aquí radica, creo, el hondo aprendizaje del libro, su mayor honestidad poética.


Para ilustrar la precisión y sutilidad de pensamiento de este poeta suizo, me gustaría transcribir a continuación dos fragmentos que materializan la potencia de su escritura:

«Esto, como se supone, resulta menos fácil decirlo. Sin embargo, nos pasamos la vida como ciegos, sin atrevernos siquiera a preguntar con qué soñaríamos sin saber siquiera si tenemos cierta esperanza. Y, por otro lado, en caso de que tengamos alguna, sin duda nos incomode expresarla. Estas meras indecisiones dicen bien, en todo caso, que el mundo en que hemos elegido vivir no es un mundo ya hecho, ni tampoco un mundo que deba hacerse según tal o cual certidumbre; sino el mundo del tanteo obstinado, del riesgo interior, de la incertidumbre maravillosa. El problema, para nuestra mente, no sería tanto amontonar rocas, construir templos, cuanto abrir pasajes en los muros».

[…]

«Pues ese esplendor parece tener su fuente en la muerte, no en lo eterno; esa belleza aparece en lo que se mueve, en lo efímero, lo frágil; finalmente, la belleza suma tal vez brille en la extrema contradicción; en la contradicción llevada hasta el enigma y hasta un enigma que, si lo pensamos, debe parecernos también una locura: alas de mariposa, semillas, miradas… Debe observarse bien, ahora, que no intento en modo alguno volver mentalmente a un mundo razonable, explicable, ni siquiera aceptar ciertos límites; que más bien soñaría con una penetración de la mirada en el espesor de lo real incomprensible y contradictorio; con una observación a la vez intensa y distraída del mundo, y nunca, nunca jamás, con una evasión fuera del mundo».

Abrir «pasajes en los muros». No evadirse de la realidad. Sumergirnos en sus intersticios para, desde ahí, tantear todas sus facultades y circunstancias. Y la palabra como atizador o luminaria o simple paseo emocionado. Poesía-luz. Poesía-mirada. Escritura entendida como acontecimiento ignoto. Jaccottet no les dejará indiferentes. Les aconsejo vivamente su lectura.

El paseo bajo los árboles
Philippe Jaccottet
Trad.: Rafael-José Díaz
144 páginas
ISBN: 978-84-938566-0-1
Cuatro ediciones, 2011


http://es.wikipedia.org/wiki/Philippe_Jaccottet
www.cuatroediciones.com

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