“Ejercitación en el pensamiento filosófico”, Martin Heidegger

 

El próximo 26 de mayo se cumplen 35 años desde que Martin Heidegger, para muchos el filósofo más notable del siglo XX, falleciera en Friburgo de Brisgovia. Nacido el 26 de septiembre de 1889, estudió con Husserl y fue profesor de Filosofía en las universidades de Marburgo y Friburgo.

 

No sólo logró llevar a confluencia las principales corrientes filosóficas de su época, como la fenomenología, el vitalismo, la hermenéutica y la ontología, sino que además es el único filósofo del siglo que pensó de nuevo la filosofía como tal en su historia. Así, a través de él se ha abierto una nueva visión de autores clásicos como Parménides, Heráclito, Platón, Aristóteles y Kant. Y, a semejanza de Hegel, ha buscado una respuesta a la pregunta de cómo es posible una filosofía que, mientras mira a su historia, está también orientada a la cosa misma, y de esa manera evitar ser una simple administradora de lo transmitido.

Apenas puede valorarse suficientemente la repercusión de Heidegger: Löwith, Gadamer, Jonas y Arendt, entre otros, fueron discípulos suyos; y filósofos como Sartre, Levinas, Foucault y Derrida recibieron su influjo de un modo específico.

 

En este libro, Ejercitación en el pensamiento filosófico. Cómo pensar filosóficamente por uno mismo (Herder, 2011, 19,80 €) se plantea la filosofía no como un aprender estudiando, sino pensando. Para ello Heidegger propone dos frases de Heráclito y de Nietzsche, y enseñando a pensar sobre ellas, hace ver hasta qué punto el pensamiento de estos filósofos está emparentado con la mecánica cuántica: “Todos los pensadores piensan lo mismo”, afirmará. En este volumen se presentan por vez primera en castellano las lecciones que Heidegger dio a sus alumnos que comenzaban los estudios en el invierno de 1941/1942.

 

Te dejamos un fragmento para que empieces a disfrutar de esta obra en Culturamas:

 

«Al comienzo se pregunta qué constituye lo peculiar del pensamiento filosófico, qué es lo que lo diferencia de otros tipos de pensamiento, como, por ejemplo, el político, el matemático o el económico. En todos estos tipos de pensamiento se dan diferencias de calidad: superficial/profundo, negligente/riguroso. ¿En qué consiste la particularidad que distingue al pensamiento filosófico? Para aproximarnos algo más al contenido de la pregunta y a una respuesta, parece importante aclarar primero qué significa, pues, en general, “pensar”. Esforzándonos por esta pregunta simplificada, nos encontramos en el “pensamiento sobre el pensamiento”: ¿es esto ya pensamiento filosófico? Puesto que la doctrina del epnsar, la lógica, conforme a la clasificación tradicional es una disciplina de la filosofía, ¿ocuparse de ella, el “pensamiento sobre el pensamiento”, es entonces ya filosofar?

Una vez que se ha constatado que este “pensamiento sobre el pensamiento” es cuando menos peligroso, primeramente se deja sin contestar si la lógica puede ayudar a ejercitarse en el pensamiento filosófico, y se escoge otro camino para llegar hasta el contenido del pensamiento filosófico: el camino de pensar por sí mismo el pensamiento de un filósofo. (Igual que alguien que quiera llegar a conocer la esencia de la música lo mejor que puede hacer es ponerse a escuchar música real: por ejemplo, una sonata de Beethoven. Aunque después seguirá sin saber con exactitud qué es en realidad la música, cuál es su entramado y cuáles son sus leyes, sin embargo, habrá estado en su proximidad inmediata y quizá, a través de ella, habrá llegado a escuchar algo. Algo similar sucede con el pensar: cuando se reflexiona no se busca específicamente llegar a conocer qué es la filosofía, cuáles son sus leyes, etcétera, sino que en el reflexionar, en el pensar después, en el filosofar cada uno por sí mismo, quizá deba aprehenderse un contenido más profundo y más oculto)».

 

 

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