[Sitges 2011] Crónica 1: Ventajas de ser robot

Por Nacho Cabana.

 

Ser robot en el festival de Sitges tiene una indudable ventaja: no hay que preocuparse de funciones básicas tan molestas en estos días como comer, dormir, ducharse y otras menos habituales para muchos de los hombres de camiseta negra y sonrisa feliz que suben y bajan la cuesta que va del Meliá a la Playa San Sebastián y viceversa. Porque en el festival de Sitges que se inauguró anoche es posible estar viendo cine fantástico prácticamente durante 20 horas al día. Únicamente de 5 de la madrugada a 8 de la mañana no se proyecta ningún largo o corto en las cuatro pantallas de las que consta el festival. Y 3 horas son poco para atender las necesidades del organismo.

 

A no ser, claro que uno sea un robot.

 

Eva (2011) de Kike Maíllo

 

Los robots son precisamente los protagonistas de esta edición del festival y los robots son la razón de la existencia de Eva (2011), ópera prima de Kiko Maíllo con Marta Etura, Alberto Ammann y Daniel Brühl. Mucho y bueno se ha hablado de la ESCAC y de su productora asociada Escandalo Films en los últimos años. Aunque llevan desde 1999 produciendo largometrajes, no fue hasta Lo mejor de mí (2007) que consiguieron el milagro de interesar a crítica y festivales con un producto generado una escuela de cine. A ésta siguieron otros títulos como Tres días con la familia (2009) y Blog (2010) que repitieron alabanzas entre los críticos y llegaron a eso que se llama “público especializado”. Con la producción de Eva (2011) dan un el salto cuantitativo pretendiendo alcanzar al público de multisalas español e internacional que no conoce (ni tiene porqué) a la ESCAC. Con el concurso de Paramount Pictures y una mención en el último Festival de Venecia, Eva (2011) mezcla la ciencia ficción robótica con un triángulo amoroso.

 

Maíllo narra el primer acto de su debut como un cuento de ciencia ficción cotidiana y relativamente cercana en el tiempo usando para ello unos espléndidos efectos especiales que encuentran el equilibrio entre intenciones y medios de producción.  No hay desfase entre lo que se quiere contar y los (abundantes pero no enormes) medios que se disponen para ello. Consigue que te creas algo que no sucede ahora mismo pero que podría suceder en el 2041. Igualmente sorprenden y aciertan los guionistas cuando le dan un giro romántico a la historia en el segundo tercio pero se sumergen demasiado en esta subtrama “realista” hasta el punto de que los hallazgos robóticos iniciales pasan a un discreto segundo plano durante demasiado tiempo. Dicho de otro modo, el planteamiento es tan sugerente que se echa de menos la influencia de ese universo ficcional en el desarrollo del triángulo amoroso que ocupa la parte central del relato.

 

Paradójicamente, Maíllo y sus escritores tiene la pieza que le hubiera podido servir para hacer el engranaje entre ciencia ficción y realidad. La “Eva” del título que solo al final de la película cumple su función de convertir en romántica una historia robótica y en robótica una historia romántica.

 

Cuestiones de guión aparte, el trabajo de Maíllo como realizador no desmerece en absoluto del que pudiera haber realizado cualquier egresado de una universidad estadounidense. Igualmente se muestra solvente en la dirección de actores, entre los que destaca un divertido Lluís Homar interpretando a un humanizado C3PO.

 

Dos películas más salieron ayer dentro de la sección Oficial Fantàstic a competición.

 

Attack the block (2011) de Joe Cornish

 

Attack the block (2011) de Joe Cornish es un cruce adolescente entre Critters ¡ojo, muerden! (1986) y El odio (1995), cutre sin llegar a ser divertida en parte porque apoya sus gags en adolescentes colocados y referencias a personajes de videojuegos y no en lo rudimentario de sus bichos peludos, apenas unas manchas negras con dientes fosforito.

 

 

The Murder Farm (Tannöd) (2009) - Bettina Oberli

Bettina Oberli

Bettina Oberli es una directora suiza que tuvo un gran éxito en su país con una película titulada Las chicas de lencería (2006). Como ella misma confesó en la presentación de su largo, The Murder Farm (Tannöd) (2009), en lugar de seguir la senda de la taquilla prefirió realizar algo más serio en su siguiente película. El resultado es una relectura de La cinta blanca (2009) que parte de un hecho real (el asesinato de toda una familia en una granja a principios de los años 50) para intentar mostrar la podredumbre moral de Europa.

 

Oberli se pierde completamente en medio de un marasmo de confesiones espontáneas de los habitantes del pueblo a la forastera que la directora elige como protagonista (todos los lugareños parecen esconder un secreto que sin embargo están deseando soltar a la mínima aunque, eso sí, muy crípticamente) y flashbacks mal administrados. Esperemos que su próxima  película sea Las chicas de lencería 2 y podamos verla en la sección Midnight Xtreme.

 

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